martes, 7 de mayo de 2013

SER LIBRES



DIOS VELA SOBRE TODOS LOS QUE EN EL CONFÍAN
Maria vela a su Niño Jesus igual que a nosotros.


María como buena madre nos educa a ser, como Ella, capaces de tomar decisiones definitivas.

En la famila aprende Fidelidad, Siceridad, cooperacion sobre todo con los mas necesitados, Confianza, Compartir.  Respeto a la palabra dada. El respeto de las singulares personas, el de los límites personales y de los otros. PEQUEÑOS ACTOS DE AMOR QUE SON SIGNO DE LA PRESENCIA DE DIOS con nosotros.

EL PAPA EN LA BASÍLICA LIBERIANA:
 "La paz es al mismo tiempo un don y una tarea". (Benedicto XVI)

En su homilía el Papa ha subrayado tres aspectos de la maternidad de María: nos ayuda a crecer, a afrontar la vida  y a ser libres.

“Jesucristo, con su Pasión, Muerte y Resurrección -ha dicho el Obispo de Roma-. nos trae la salvación, nos da la gracia y la alegría de ser hijos de Dios, de llamarlo en verdad con el nombre de Padre. María es madre y una madre se preocupa sobre todo por la salud de sus hijos.... La Virgen custodia nuestra salud. ¿Qué quiere decir esto? Pienso sobre todo en tres aspectos: nos ayuda a crecer, a afrontar la vida, a ser libres.
“Una mamá ayuda a los hijos a crecer y quiere que crezcan bien, por ello los educa a no ceder a la pereza - que también se deriva de un cierto bienestar – a no conformarse con una vida cómoda que se contenta sólo con tener algunas cosas. La mamá cuida a los hijos para que... crezcan fuertes, capaces de asumir responsabilidades... de tender hacia grandes ideales..... La Virgen hace precisamente esto en nosotros, nos ayuda a crecer humanamente y en la fe, a ser fuertes y a no ceder a la tentación de ser.. cristianos de una manera superficial, sino a vivir con responsabilidad, a tender cada vez más hacia lo alto”

“Una mamá además piensa en la salud de sus hijos, educándolos también a afrontar las dificultades de la vida. No se educa, no se cuida la salud evitando los problemas, como si la vida fuera una autopista sin obstáculos. La mamá ayuda a los hijos a mirar con realismo los problemas de la vida y a no perderse en ellos, sino a afrontarlos con valentía, a no ser débiles, y saberlos superar, en un sano equilibrio que una madre "siente" entre las áreas de seguridad y las zonas de riesgo.... Una vida sin retos no existe y un chico o una chica que no sepa afrontarlos poniéndose en juego ¡no tienen espina dorsal!... María ha vivido muchos momentos no fáciles en su vida, desde el nacimiento de Jesús...hasta el Calvario Y como una buena madre está cerca de nosotros, para que nunca perdamos el valor ante las adversidades de la vida, ante nuestra debilidad, ante nuestros pecados: nos da fuerza, nos muestra el camino de su Hijo. Jesús en la cruz le dice a María, indicando a Juan: "¡Mujer, aquí tienes a tu hijo!" y a Juan: "Aquí tienes a tu madre". En este discípulo todos estamos representados”.

“Un último aspecto: una buena mamá... ayuda también a tomar las decisiones definitivas con libertad.... Pero, ¿qué significa libertad? Ciertamente no es hacer todo lo que uno quiere... libertad no significa, por así decirlo, tirar por la ventana todo lo que no nos gusta. La libertad se nos da ¡para que sepamos elegir las cosas buenas en la vida! María como buena madre nos educa a ser, como Ella, capaces de tomar decisiones definitivas, en este momento en que impera, por así decir, la filosofía de lo provisional. Esta tan difícil comprometerse definitivamente en la vida. Y ella nos ayuda a tomar decisiones definitivas, con la libertad con la que respondió sí al plan de Dios para su vida”.

“¡Qué difícil es, en nuestro tiempo, tomar decisiones definitivas! Nos seduce lo provisional . Somos víctimas de una tendencia que nos empuja a lo provisional... Es un poco el encanto de ser adolescentes toda la vida ¡No tengamos miedo de los compromisos definitivos, de los compromisos que involucran y abarcan toda la vida! ¡De esta manera, nuestra vida será fecunda! Y ¡esto es libertad! Tener el coraje de tomar estas decisiones con grandeza”.

“Toda la existencia de María es un himno a la vida, un himno de amor a la vida...La Salus Populi Romani es la mamá que nos da la salud en el crecimiento, para afrontar y superar los problemas, en hacernos libres para las opciones definitivas; la mamá que nos enseña a ser fecundos, a estar abiertos a la vida... a no perder nunca la esperanza, a dar a los demás , vida física y espiritual. Es lo que te pedimos esta tarde, Oh María, Salus Populi Romani :danos la salud... para ser siempre signos e instrumentos de vida”.


Tuesday, December 6, 2011


Need for Mary to get to Jesus


Need for Mary to get to Jesus 
Author: Feliciano Rosales Hueso 
Mary is the star that should guide our steps in our pursuit of Jesus. God wanted us to Jesus through Mary and through him take on: A voice of Mary Elizabeth was filled with the Holy Spirit and John was sanctified in his arms the shepherds found Jesus in her lap they found the Magi from the East, it only Christians today can surely find Jesus. 
Us his disciples, his followers and imitators, form in us the living image of her divine Son, docile to grace which she is universal dividing faithful to the promptings of the Holy Spirit that she begot Jesus and only begets further to God for the new children of the Kingdom. 
Mighty are the enemies of our salvation and very large obstacles found in the faithful following of Christ and only under his protection as she can reach, the full perfection in this life and glory in the other whole.


SER LIBRES

No quiero referirme a los impedimentos externos de nuestra libertad como los que hoy sufre el pueblo Ruso o el pueblo Cubano, que por la violencia tratan de eliminarla pero no pueden.

Me refiero a los Impedimentos Internos que verdaderamente pueden privarnos o mermar nuestra libertad. Las inclinaciones y las tendencias, las posturas y los paradigmas que tenemos que reconocer y cambiar y hasta eliminar cuando nos quitan la posibilidad de ser libres. También me refiero a Los valores, los principios, las decisiones, las virtudes que nos permiten tomar las riendas de nuestra propia vida.

Un claro ejemplo nos lo ofrece Santo Domingo Sabio que en sus 15 cortos años de vida nos enseña a como llegar a ser libres.
Un muchacho inteligente y alegre que supo vivir plenamente cada día: Domingo Savio, nacido en 1842 en Cerdeña. Era el mayor de los cinco hijos de Ángel Savio, mecánico muy humilde, y de Brígida, que ayudaba a la economía familiar haciendo costuras para sus vecinas.

Desde pequeño, a Domingo le gustaba ayudar a la celebración de la Santa Misa. Al cumplir siete años, después de haberse preparado acudiendo al Catecismo, hizo su primera confesión y su primera comunión. Antes de su primera confesión, le pidió perdón a su mamá por todos los disgustos que le hubiera causado.

El día en que recibió por primera vez a Jesús en la Eucaristía, Domingo, muy emocionado se hizo estos propósitos, que escribió en su devocionario: “Me confesaré a menudo y comulgaré frecuentemente. Santificaré los domingos y fiestas en forma especial. Mis amigos serán Jesús y María. Prefiero morir antes que pecar”

En una época en la que muchos muchachos sin personalidad se dejan arrastrar por el ambiente, y se vuelven egoístas, superficiales, flojos, groseros con sus papás, molestan a sus compañeros haciéndoles bullying, y están todo el tiempo de malas, santo Domingo Savio es un ejemplo de personalidad, profundidad, responsabilidad, alegría, respeto, amistad y compañerismo, que demuestra claramente que Dios no quita nada y lo da todo. ¡Aprendamos de él y pidamos su intercesión para ser mejores cada día!

Cuando tenía once años, entró a la escuela para niños pobres llamada “Oratorio”, fundada por san Juan Bosco, a quien muy pronto le tuvo gran confianza; le manifestó sus deseos de ser sacerdote, y un día, luego de escucharle un sermón acerca de la austeridad y el sacrificio en el que invitaba a ofrecer a la Virgen María los sufrimientos, Domingo le dijo: “¡Quiero hacerme santo!” 
Era tan “a todo dar” que por tres años sus 800 compañeros le eligieron para el Premio de Compañerismo. “Demostramos la santidad, estando siempre alegres”, decía. Con unos amigos del colegio fundó la “Compañía de la Inmaculada” para animarse unos a otros a cumplir mejor sus deberes y su apostolado. Era tal su testimonio, que Don Bosco decía que llevaba más almas al confesionario con sus recreos que los predicadores con sus sermones.

Para liberarse de las cadenas del egoísmo y poder amar más a Dios y a sus semejantes, Domingo Savio se hizo muy devoto de la Virgen María y comenzó a ser bastante austero: comía sólo la mitad de su ración de comida, dormía menos tiempo y rezaba más. Pero entonces Don Bosco lo orientó para que no llegara a excesos que pudieran dañar su salud.
Sin embargo, poco a poco la salud de Domingo Savio empezó a decaer. Los accesos de tos le obligaron a permanecer en cama varias semanas, hasta que el 9 de marzo de 1857, a los quince años de edad, después de recibir los últimos sacramentos, dijo a su padre: “Adiós papá”. Su rostro se iluminó y con una gran sonrisa, exclamó: “¡Estoy viendo cosas maravillosas!”. Y partió al Cielo.  En 1954 el Papa Pío XII lo proclamó santo.

"Keep The Flame Of Your First Meeting Alive, And Be Free," Says Pope Francis

Remember that their true center and goal is not a charism, but a person: Jesus Christ. “The center is one alone: Jesus Christ!,” he said. “When I put my spiritual method, my spiritual journey, and my way of realizing it at the center, I get off track. 

 The legacy that Don Giussani has left you cannot be reduced to a museum of memories, decisions, and rules of conduct.” In fact, he said: “Don Giussani would never forgive you if you lost your freedom and turned into museum guides or worshipers of urns.”

He therefore urged them to “keep alive the flame of the memory of that first meeting and be free!”





 “If I am truly to communicate with another person I must know him, I must be able to be in silence close to him, to listen to him and look at him lovingly. True love and true friendship are always nourished by the reciprocity of looks, of intense, eloquent silences full of respect and veneration.”  If this dimension is lacking, he added, “sacramental communion itself may become a superficial gesture on our part.”
 
“To be all together in prolonged silence before the Lord present in his Sacrament is one of the most genuine experiences of our being the Church.”



In this Sunday’s Gospel, we learn how many of Jesus’ followers responded to his words. Saint John simply says, “As a result of this, many of his disciples returned to their former way of life and no longer accompanied him.” What a sad and decisive moment.

Like the women and men in that crowd, our lives are filled with choices. This holds true of our faith-life, as well. Although we might not think much about it, choices are a difficult reality because with every choice comes consequences. By committing ourselves to one choice—like extending or accepting a marriage proposal, being open to the gift of children, entering religious life, or simply making prayer a part of our daily lives—we are also choosing let go of other options. This happens in countless ways—big and small—throughout our lives. 

The most serious choice we can make in life, however, is our decision to follow Christ. And this choice, like every other, also has consequences for the way we live our lives.


The words of this Sunday’s Gospel remind us that, when we make the commitment that comes with choosing to stay with Jesus and to live as he wants us to, we can become like Jesus and, like him, we will graced with the courage and love we need to offer all of our lives for God and for the good of all those around us.  

How do you hear Jesus asking you to stay with him? What does receiving the Eucharist mean for your daily life? How do you allow the Eucharist and the life-giving words of Jesus to inspire you to live for God and others?  

Words of Wisdom: “Will you also go away? This disturbing provocation resounds in our hearts and expects a personal answer from each one; it is a question addressed to each one of us. Jesus is not content with superficial and formal belonging, a first and enthusiastic adherence is not enough for him; on the contrary, what is necessary is to take part for one's whole life ‘in his thinking and in his willing.’ Following him fills our hearts with joy and gives full meaning to our existence, but it entails difficulties and sacrifices because very often we must swim against the tide.”—Pope Benedict
XVI