jueves, 4 de septiembre de 2014

HIJOS DE DIOS


! Que hermosa identidad somos hijos de Dios !. 
"El Evangelio, es  la más sublime autoconsciencia de ser criaturas de Dios, a su imagen y semejanza".
La revelación mas grande que Jesús nos ha hecho es la del  "ABBA"
Nos hizo hijos en el Hijo injertándonos en Cristo, su Hijo Unigénito. 

«Todos somos hijos de Dios» ! Y herederos suyos !.
" Coherederos con Cristo".

Los que han sido incorporados  a Cristo por el Bautismo, se revisten de Cristo.

Sed pues imitadores de Dios, como hijos queridos , y vivid en el amor como Cristo os amo y se entrego por nosotros como oblación y victima de suave aroma... dando gracias continuamente y por todo a Dios Padre en nombre de Nuestro Señor Jesucrist.. -  Efesios 5, 1f

Evangelio según San Lucas 10,17-20. 
En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron llenos de gozo y dijeron a Jesús: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre". 
El les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. 
Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. 
No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo". 
En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. 


Leer el comentario del Evangelio por 
San Cirilo de Alejandría (380-444), obispo y doctor de la Iglesia 
Homilia 65 sobre Lucas

La revelación del misterio escondido desde antes de la creación del mundo
      Considerando las palabras que Jesús nos dirige cuando habla con su Padre de nosotros: "Tu has escondido todas estas cosas a los prudentes y a los sabios, y tu las has revelado a los pequeños. Si, Padre, porque así lo has querido".  En efecto, Dios Padre nos ha revelado el misterio escondido desde antes de la creación del mundo en el silencio de Dios, el misterio de su Hijo único hecho hombre, el misterio conocido desde antes de la creación del mundo y rebelado a los hombres al final de los tiempos. San Pablo, en efecto, escribe: " A mí, el más  insignificante  de entre los santos, se me ha concedido la gracia de anunciar a las naciones la insondable riqueza de Cristo, y de mostrar a todos cómo se cumple este misterioso plan escondido desde el principio de los siglos en Dios que crea el universo" (Ef. 3,8-9)

      Este grande y adorable misterio de nuestro Salvador estaba escondido en el conocimiento del Padre, desde antes de la creación del mundo. También nosotros, somos conocidos y predestinados, adoptados como hijos. 

    Así lo enseña San Pablo cuando dice: "Bendito sea Dios, Pare de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido por medio de Cristo con toda clase de bienes espirituales. El nos eligió antes de la creación del mundo para que nosotros fuéramos santos e inmaculados en su presencia; en su amor El nos ha destinado a ser adoptados como hijos suyos, por medio de Jesucristo" (Ef. 1,3-5) 

El Padre nos ha dado a conocer, a nosotros los pequeños, el misterio escondido de todos los tiempos..." A vosotros, dice Jesús, se os ha concedido comprender los misterios del Reino de los cielos" (Lc.8,10), a vosotros que habéís creído, que habéís conocido la Revelación del Cristo, que entedéis la ley en su sentido espiritual, que estáís atentos a entender las profecías, que confesaís que Cristo es Dios y Hijo de Dios, a vosotros a quien el Padre ha tenido a bien de revelar a su Hijo.


El significado de este nombre recibió una nueva profundidad precisamente a partir del modo en que Jesús lo usaba para dirigirse a Dios y manifestar su relación especial con Él. El misterio bendito de la intimidad de Dios, Padre, Hijo y Espíritu, revelado por Jesús, es el corazón de nuestra fe cristiana.

"Estamos unidos en Dios"
Cuando contemplo el mar de Dios en mi alma, me vuelvo más como un niño y sueño lo imposible. 

 Mi vida aparece más útil, mas rápida, más infinita; mis sueños no tienen límite ni fin. Puedo hacer cualquier cosa.

Yo quiero conocer el pensamiento de Dios. lo demás son detalles, dijo Einstein. 

Pero Yo quiero conocer también la obra de sus manos y tampoco la alcanzo...  solo se que Dios nos ama, que Dios me ama y ... "lo demás son detalles".


Bar Abba ;  Hijo de Dios.
Dios se comporta como «un papá con el hijo que le lleva de la mano » ,sea bueno o sea malo. y  que así todo lo demás parece irrelevante


Es evidente que Tu estas completo solo en el Hijo.
como si fuera un tesoro, un bien irreemplazable, 
y que El Hijo solo esta completo en Ti  Padre, 
y Tu permaneces en El  y El en Ti que eres la única realidad esencial de que en un exceso de tu amor nos haces participar.


Que hermosa identidad somos hijos de Dios.
" Dios no es un hombre de negocios, que si pierde 3 monedas queda satisfecho porque ha ganado 7, Dios es Padre y va a salvar hasta el final, hasta el límite" (Papa Francisco). Es como la mujer pobre que solo tiene 10 monedas. Es como el Pastor Bueno que ama a sus ovejas y las conoce a cada una por su nombre. Es un Padre para quien cada hijo es un bien irrenunciable y que si se pierde uno es una tragedia tan grande como si no tuviera ninguno otro. Tu eres la plenitud y necesitas a cada hombre como una madre a su único hijo.
Nosotros somos la nada y te necesitamos mas que un bebe el seno de su madre, porque en Ti existimos, nos movemos y somos.

Y herederos suyos.
LA VOLUNTAD SALVIFICA DE DIOS EN FAVOR DE TODOS LOS HOMBRES.
Cristo es Sacerdote porque es el redentor del mundo.
Yo soy definitivamente amado, suceda lo que suceda. Por encima de todos los grandes y de todos los dueños del mundo, esta El Señor de todos los señores, que es bueno, la Bondad en Persona que me espera.
No es que Jesús me diga que al final yo seré el triunfador, sino que 
Yo Soy conocido, amado y esperado por El. Que tengo un lugar con El en la casa del Padre. Es mas, El a afrontado personalmente ser maltratado y crucificado por Mi, y me espera a la derecha del Padre. 

Dios esta con nosotros como un padre de familia esta con sus hijos  
Dios no se cansa de perdonar, nosotros somos los que nos cansamos de pedir perdón.
Y mientras nosotros no vivimos para Dios sino para "lo nuestro", acumular injusticias, violencias, que terminan en contra de nosotros mismos, Cristo "El Rostro Misericordioso del Padre" no deja de intentar nuestra salvación. Y este es nuestro mayor empeño.



Las demás peticiones tiene su tiempo, su biología. La fe, nuestro compromiso con Dios es de cada instante. "La invocación al Señor, Dios del cielo y de la tierra, Padre misericordioso de toda la humanidad".

"Desde el punto de vista biológico la vida es una metamorfosis, una transformación perenne que se concluye con la muerte". 

    Nosotros somos el barro, Tu eres el alfarero, TODOS somos obra tuya. Tu nos has llamado en Cristo y Tu eres fiel. La Resurrección del Señor añade algo nuevo: morir significa resurgir.  Su muerte Redimió nuestra muerte y su Resurrección alcanzo la de todos. La creación entera reinicia, con la fuerza del Espíritu Santo, su camino hacia la Patria eterna.

SI NO CAMBIÁIS  Y OS HACÉIS COMO NIÑOS, NO ENTRAREIS EN EL REINO DE LOS CIELOS.

Cristo es el primero que se hizo como niño ante su Padre, y sigue como niño. ahora sentado a la derecha del Padre.
Siendo padre de tantos hombres, primero hubo de convertirse en niño, reflejo inefable de la Trinidad Santísima: padre, niño , y amor que de ellos  procede.

Y para nosotros, Amor que nos une con Dios y  con nuestros hermanos por el Don de su Espíritu. 
Esa es la vida cristiana,  vivir la relación de los niños  en todas las circunstancias. 
Y Jesús les enseña la verdadera actitud, la de los niños”, explicó el Papa Francisco.
 “La docilidad, la necesidad de consejo, la necesidad de ayuda, , porque el niño es el símbolo de la necesidad de ayuda, de docilidad para seguir adelante… este es el camino. No quién es más grande”, advirtió Francisco.


Bajo el impulso de los Dones del Espiritu Santo, Saberse hijos, "sentirse hijos" y por tanto seguros, llenos de confianza, felices y con un comportamiento hacia Dios y con los demas digno de un hijo.


Se ama a un hijo porque es hijo, no porque es hermoso o porque es de una o de otra manera; no, porque es hijo. No porque piensa como yo o encarna mis deseos. Un hijo es un hijo: una vida engendrada por nosotros, pero destinada a él, a su bien, al bien de la familia, de la sociedad, de toda la humanidad. De ahí viene también la profundidad de la experiencia humana de ser hijo e hija, que nos permite descubrir la dimensión más gratuita del amor, que jamás deja de sorprendernos. Es la belleza de ser amados antes: los hijos son amados antes de que lleguen. Cuántas veces encuentro en la plaza a madres que me muestran la panza y me piden la bendición…, esos niños son amados antes de venir al mundo. Esto es gratuidad, esto es amor; son amados antes del nacimiento, como el amor de Dios, que siempre nos ama antes. Son amados antes de haber hecho algo para merecerlo, antes de saber hablar o pensar, incluso antes de venir al mundo. Ser hijos es la condición fundamental para conocer el amor de Dios, que es la fuente última de este auténtico milagro. En el alma de cada hijo, aunque sea vulnerable, Dios pone el sello de este amor, que es el fundamento de su dignidad personal, una dignidad que nada ni nadie podrá destruir.

"La vida es un camino hacia la plenitud de Jesucristo, cuando vendrá por segunda vez”.

Cristo es el Señor. A El le debemos sumision, no al Cesar. 
Cristo es Dios: !El que no me ma mas que a su padre y a su madre no es digno de Mi!.

El creyente es una persona que ha experimentado la acción salvadora de Dios en su propia vida.
Saber que uno necesita la salvación es la mejor manera de encontrar a Cristo. Papa Francisco.


"Vivo yo, ya no yo, es Cristo el que vive en mi". Transformarse en Jesus es vivir SU vida: LLevar a Jesus en el Corazon, y con El a su Santo Espiritu, que El ilumine nuestra inteligencia, mueva nuestra voluntad, nos comunique los mismos Sentimientos de Jesus, de Amor al Padre y a nuestros hermanos. Ya no producir nuestros magros frutos llenos de nostros mismos, sino los frutos de Vida Eterna de Jesus.

La evangelización requieren la participación plena y activa de los fieles laicos. Su misión es doble: participar en la vida de la parroquia y de la Iglesia local y permear el orden social con su testimonio cristiano”.
“las brasas de la fe, que el Espíritu Santo encendió con la predicación de los evangelizadores y se alimentó con el testimonio de los mártires siguieron ardiendo gracias a los fieles laicos que conservaron la vida de oración y la catequesis de la comunidad católica en medio de grandes peligros y persecuciones”.

Los cristianos escondidos, “siguen sosteniendo la vida de la Iglesia hoy y brindan una guía para vivir la fe”. porque “por nuestro bautismo, estamos llamados a ser evangelizadores y dar testimonio de la Buena Nueva de Jesús en cualquier parte que estemos. Para ser una comunidad evangelizadora estamos llamados a salir, incluso si eso significa simplemente abrir la puerta de nuestras casas y salir para encontrar a nuestros vecinos”.

Isaías: 58, 1-9
Éste es el ayuno que yo quiero.
Esto dice el Señor: "Clama a voz en cuello y que nadie te detenga. Alza la voz como trompeta. Denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados.
Me buscan día a día y quieren conocer mi voluntad, como si fuera un pueblo que se comportara rectamente y respetara los juicios de Dios. Me piden sentencias justas y anhelan tener cerca a Dios. Me dicen todos los días: `¿Para qué ayunamos, si tú no nos ves? ¿Para qué nos mortificamos, si no te das por enterado?'.
Es que el día en que ustedes ayunan encuentran la forma de hacer negocio y oprimen a sus trabajadores. Es que ayunan, sí, para luego reñir y disputar, para dar puñetazos sin piedad.
Ése no es un ayuno que haga oír en el cielo la voz de ustedes. ¿Acaso es éste el ayuno que me agrada? ¿Es ésta la mortificación que yo acepto del hombre: encorvar la cabeza como un junco y acostarse sobre saco y ceniza? ; 
¿A esto llaman ayuno y día agradable al Señor?
El ayuno que yo quiero de ti es éste, dice el Señor: Que rompas las cadenas injustas y levantes los yugos opresores; que liberes a los oprimidos y rompas todos los yugos; que compartas tu pan con el hambriento y abras tu casa al pobre sin techo; que vistas al desnudo y no des la espalda a tu propio hermano.
Entonces surgirá tu luz como la aurora y cicatrizarán deprisa tus heridas; te abrirá camino la justicia y la gloria del Señor cerrará tu marcha.
Entonces clamarás al Señor y Él te responderá; lo llamarás, y Él te dirá: 'Aquí estoy' ".


Salmo 95 - EL SEÑOR, REY Y JUEZ DEL MUNDO.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria.

Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones;
porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.

Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo;
honor y majestad lo preceden,
fuerza y esplendor están en su templo.
 BORRADOR ENLACE
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Todo lo que sabemos de positivo de Dios nos viene a través de la humanidad de Jesús. La substancia del Padre ES AMOR es amor, es amor y tan grande por el hombre, que dio a su propio Hijo para la Redención. Su presencia misma es la revelación del amor del Padre. El Padre no tiene ojos sino para mirar al Verbo, pues en El nos ve a todas las criaturas; no tiene corazón más que para amar al Verbo,  pues en El ama a todos.

La substancia del Hijo es amor, y tan grande para con el Padre y el hombre, que se dio a Si Mismo al dolor para salvarlo, y dar honra al Padre.
La salvación que Dios nos ofrece es obra de su Misericordia. No existe acción humana, por buena que pueda ser, que nos haga merecedores de un don tan grande: La Misericordia gratuita donde todos pueden sentirse Bienvenidos, amados, perdonados y llenos de coraje para vivir según el Evangelio.

La substancia del Espíritu Santo, lazo que calienta y alienta a todas tres, es el amor y la Vida que se comunica.
¿no vino esa crucificcion de lo mas intimo del Corazón de Dios?.  
¿No es la substancia de la satisfacción su misma substancia divina, el amor, único que puede reparar?.

   En toda la creación resplandece la belleza de Dios, pero en ningún lugar como en el hombre, si imagen viva por excelencia, como todo hijo refleja a su propio padre. 

No hemos sido nosotros los primeros en dar el amor a Dios, sino que ha sido "Él quien nos ha amado y nos ha mandado a su Hijo como víctima de expiación por nuestros pecados".

Cristo nos muestra la plenitud de nuestra humanidad porque nos abre el camino hacia Dios. La vida de Jesús corona un proceder divino que ya había comenzado desde la aparición del ser humano: Dios platica con el hombre, le busca.

Para conocer a Dios hay que amar:  a D"El que ama conoceios; el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. Pero no amor de telenovela. ¡No, no! Amor sólido, fuerte; amor eterno, amor que se manifiesta  en su Hijo, que ha venido para salvarnos. 

El Dios que reconcilia elige mandar a Jesús para establecer un nuevo pacto con la humanidad y el pilar de este pacto es fundamentalmente uno: el perdón. 
Por otro lado, Francisco ha recordado que cuando Dios perdona “hace fiesta”. Y finalmente “olvida”, porque lo que le importa a Dios es “encontrarse con nosotros”.

Jesús cambia el nombre de Yaveh, el Dios exclusivo de Israel, por el de PADRE, El Dios de todos los hombres por el hecho mismo de serlo. Porque es creador y Padre para todos.

 "La redención, el precio que debía pagarse por el pecado, lleva consigo también un renovado descubrimiento , como un nueva creación de todo lo que ha sido creado: el descubrimiento del hombre como persona, del hombre creado por Dios varón y mujer, el descubrimiento, en su verdad profunda, de todas las obras del hombre, de su cultura y civilización, de todas sus conquistas y actuaciones constructivas. (San Juan Pablo II Don y Misterio)




CRISTO VIVE

CRISTO VIVE 
"Id.... enseñad.... bautizad".
Cristo vive en vosotros y es la Esperanza de la Gloria.

Este blog muy bien podía titularse“Solo Jesús” porque El lo es todo. En cuanto Dios: El alfa y la omega, el principio y el fin. Origen y fin ultimo de todas las cosas.
En Cuanto Dios y hombre: Cristo Jesús es el Evangelio, Cristo es el Reino. Lo que nos dice Jesús nos lo dice el Padre. En El, con El y por El recibe Dios todo honor y toda gloria, y alcanza el hombre todo bien.
También podría llamarse Jesús Misioneroporque El es el enviado del Padre, el prometido, el Mesías, el que había de venir a este mundo. 
O bien podría llamarse Ser Jesús  para enfatizar, su ser y su acción personal, o bien su acción vicaria, lo que El hace por nuestro medio.
PERO SE LLAMA CRISTO VIVE, porque El vive en nosotros, porque solo por El, con El y en El, vivo y presente en la Historia, alcanza el hombre su ultimo fin. Conocer, amar y servir a Dios en esta vida y verlo y gozarlo en la otra.





Pope Francis: "We Will Be With the Lord Forever"
Muchos hoy queremos preguntarnos: al final, ¿qué será del pueblo de Dios? ¿Que será  del hombre? ¿Qué será de cada uno de nosotros? ¿Qué debemos esperar?
Los cristianos de la comunidad de Tesalónica, que se planteaban estas mismas preguntas, y después de sus argumentaciones concluía con estas palabras que son las más bellas del Nuevo Testamento: “Y así por siempre estaremos con el Señor” (1Ts 4,17). Son palabras sencillas, pero con una densidad y una esperanza muy grande: “Y así por siempre estaremos con el Señor”. ¿Os creéis esto? Me parece que no ¿creéis? ¿Lo repetimos juntos,  tres veces? Y así por siempre estaremos con el Señor”, y así por siempre estaremos con el Señor, y así por siempre estaremos con el Señor”

Es emblemático cómo en el libro del Apocalipsis Juan, retomando la intuición de los profetas, describe la dimensión última, definitiva, en los términos de la “Jerusalén nueva, que baja del cielo, de Dios, adornada como esposa se adorna para su esposo” (Ap 21,2). ¡Esto es lo que nos espera! Y esto es, entonces, lo que es la Iglesia: es el pueblo de Dios que sigue al Señor Jesús y que se prepara día tras día para el encuentro con Él, como una esposa con su esposo.

“Y así por siempre estaremos con el Señor” 
¡ Cristo, haciéndose hombre como nosotros y haciendo de todos nosotros una cosa sola con Él!, con su muerte y su resurrección, se ha casado de verdad con nosotros y ha hecho de nosotros su esposa. Y esto no es otra cosa que el cumplimiento del designio de comunión y de amor tejido por Dios en el curso de toda la historia. La historia del Pueblo de Dios, y la historia de cada uno; el Señor la lleva adelante.

 Juan nos dice que en la Iglesia, esposa de Cristo, nos hace visible la “Jerusalén nueva”. Esto significa que la Iglesia, además de esposa, está llamada a convertirse en ciudad, símbolo por excelencia de la convivencia y de la relacionalidad humana. 
¡Que bonito, entonces, poder ya contemplar, según otra imagen de lo más sugestiva del Apocalipsis, todas las gentes y todos los pueblos reunidos juntos en esta ciudad, como en una tienda, “la tienda de Dios” (cfr Ap 21,3)! Y en este marco glorioso no habrán más aislamientos, prevaricaciones y distinciones de algún tipode naturaleza social, étnica o religiosa — sino que seremos todos una cosa sola en Cristo.

El templo de Dios no es solamente un edificio hecho de ladrillos, es su cuerpo hecho de piedras vivas. En la fuerza del Bautismo, cada cristiano, forma parte del "edificio de Dios".
La Iglesia, al origen de su vida y de su misión en el mundo, no ha sido otra cosa que una comunidad constituida para confesar la fe en Jesucristo Hijo de Dios y Redentor del hombre.
De esta nueva humanidad, la Iglesia misma es signo de anticipación, cuando vive y difunde con su testimonio el Evangelio, mensaje de esperanza y de reconciliación para todos los hombres.


Jesús ha sustituido las múltiples oblaciones del culto antiguo por la oblación de su Corazón para procurarnos a nosotros pecadores "el corazón nuevo".

En Dios aunque hay tres Personas distintas, hay una sola Voluntad, una misma Substancia, un mismo Poder... Con esta Voluntad y omnipotencia se obro este misterio de la Encarnación del Verbo, siendo el Espíritu Santo, es decir, el Espíritu del Padre y del Hijo quien lo produjo.

Su oblación, fue oblación del corazón, no en el sentido de que se limitara a una actitud interna, sino en el sentido de que se efectúa en la parte mas intima de su animo para extenderse de ahí todo su ser humano, a todos sus padecimientos, a todas sus obras. El espíritu de Jesús se abría al infinito impulsado por aquel inmenso Espíritu del Padre que lo iluminaba siempre con su intensa claridad.

"Todo es vuestro, vosotros sois de Cristo y Cristo es de Dios".
 Que nuestra vida sea una ofrenda al Dios que reconocemos, amamos y buscamos. " ¿Esta alianza ha sido respetada o no?".


ASOCIADOS AL MISTERIO DE CRISTO.
Desde la ultima Cena, primero El se ofrecio a si mismo en Sacrificio y luego nos mando ofrecerlo en memoria suya.

El caminar de Jesús fue haciendo nuestro propio camino. En el modo de ser humano de Jesús aprendemos como es Dios, sabemos que quiere de nosotros. Pero sobretodo Él que nos ha donado el Espíritu Santo, que nos permite amar a Dios y al prójimo como a Él.
Por eso evangelizar es nada mas y nada menos que guiar la humanidad hacia Jesús, hacia su riqueza reveladora y definitiva. 
"Dios rico en misericordia, por el gran amor con que nos amo estando muertos por nuestros pecados, nos vivifico, nos resucito y nos hizo sentar en los cielos juntamente con Cristo". 

 La más difícil de las enseñanzas cristianas no es por supuesto la existencia de Dios, sino el de la Encarnación del Hijo de Dios en favor nuestro, y como principio total y gratuito de toda nuestra existencia, temporal y eterna.
Jesús es el centro de la Creación, EN El,  POR MEDIO DE EL y EN VISTA DE El  FUERON CREADAS TODAS LAS COSAS. 
 Dios no se olvida de su creación."Cristo nos lo ha revelado, sobretodo muriendo en la Cruz".

Cristo es el Salvador, Nuestro Único Salvador porque así lo quiso Dios cuando Envió a su divino Hijo reparar de una manera eficaz  y perfecta nuestras faltasexpiándolas por medio de Su Sacrificio Voluntario.



Es absurdo amar a Cristo sin la Iglesia. La Iglesia es "universal" y su cabeza es Jesucristo. Si  tomamos otras cabezas "yo soy de Pablo, yo soy de Apolo", nos separamos de Cristo.
Como bien dijo el Papa Francisco subrayando que nuestra relación con Dios "no comienza el día del Bautismo: allí es sellada". Comienza "cuando Dios, desde la eternidad, nos ha mirado y nos ha elegido. En el corazón de Dios, allí comienza".

La persona tiene valor infinito porque existe para Dios. Por la misteriosa presencia de Cristo el Unigénito del Padre  en cada hombre. 

"Él es el hombre que da vida a todos los hombres."

     Es muy difícil escuchar la voz de Jesús, la voz de Dios, cuando uno gira entorno a sí mismo: no tiene horizonte, porque el horizonte es él mismo.
 El don de Dios es gratis, que la salvación no se compra: es un regalo grande, que el amor de Dios nos da... ¡es el regalo más grande! Esta es la gratuidad. Y nosotros nos asustamos por esto y pensamos que la santidad se hace gracias a nuestras cosas, y a la larga nos volvemos un poco pelagianos, ¿verdad? La santidad, la salvación es gratuidad". 
Al finalizar la homilía, el Obispo de Roma ha recordado que Jesús "ha pagado la fiesta, con su humillación hasta la muerte, muerte de Cruz". 

Y esta es la gran gratuidad". El cuerpo resucita en virtud de que Yo glorifique la carne con el contacto purismo de mi Divinidad. 
          Por El, con El y en El, La persona tiene valor infinito porque existe para Dios. Por la misteriosa presencia de Cristo el Unigénito del Padre  en cada hombre.  El "monogenos" (el único engendrado), a cuya imagen han sido creados todos los hombres.


 Si el Verbo se hizo hombre, fue nada menos que para darnos su vida, comunicarnos su felicidad"extender el premio y la gloria que como Redentor mereció, para dárnoslo a nosotros", ser la vida de nuestra inteligencia y de nuestro corazón, el centro de nuestros afectos, nuestro modelo, nuestro descanso y nuestra gloria.

     Como dice el cántico de Zacarias: "Se dio a nosotros, como la había jurado a nuestro padre Abraham, para que libres de nuestros enemigos, le sirvamos en santidad y justicia todos nuestros días".

Homines Cristi mysterio consociati.
(Los hombres consociados al misterio de Cristo):  Efesios 2, 1 - 6
Et vos, cum essetis mortui delictis et pecatis vestris, (cuando estabais muertos por vuestros pecados) in quibus alicuando ambulastis secundum seculum mundi huius, secundum principem potestatis aeris huius, espiritus que nuc operatur in filis diffidentiae, im quibus et nos omnes alicuando conversati sumus in desideriis carnis nostrae, facientes voluntatem carnis et cogitacionum, et eramus natura filii irae sicut et ceteri (y eramos por naturaleza hijos de ira como todos los demas). Deus autem, qui dives est in misericordia (Dios, en cambio, que es rico en misericordia)propter nimiam caritatem suam qui dilexit nos, et cum essemus mortui peccatis (por el gran amor con que nos amo estando muertos por nuestros pecados) convivificavit nos in Cristo (nos vivifico,en Cristo)cuius gracia estis salvati (en cuya gracia sois salvados)  , et conresuscitabit et cocedere fecit in caelestibus in Cristo Jesu (y  nos resucito y nos hizo sentar en los cielos juntamente con Cristo Jesús).

Que bonito! Tantos dones diferentes, porque somos todos hijos de Dios, y todos amados de una manera única!'.

EL REINO DE LOS CIELOS.

La Iglesia no es una realidad estática, sino que camina continuamente en la historia hacia la meta última y maravillosa que es el Reino de los Cielos, del cual la Iglesia es en la tierra su semilla e inicio. La Iglesia anticipo y primicia de la humanidad redimida.

Aunque no sabemos el tiempo en el que llegará el fin de todo lo creado, sabemos por la Revelación que Dios nos prepara una nueva tierra, donde habitará la justicia y la felicidad saciará de manera sobreabundante los deseos del corazón del hombre. Esto es el “Paraíso”, que no es un lugar sino un “estado”, donde nuestras esperanzas serán verdaderamente colmadas, en una nueva creación, con plenitud de ser, verdad y belleza, libre de todo mal y de la misma muerte".

¡Es una fiesta! Pero es diferente. Es fiesta, cierto, es bellísima. Una gran fiesta. Y el Cielo será una fiesta, pero no un espectáculo. Y nuestra debilidad humana prefiere el espectáculo".
Está el Reino de Dios, escondido, en esa santidad de la vida cotidiana, esa santidad de todos los días.  "el Reino de Dios es silencioso, crece dentro".
El Reino de Dios "no atrae la atención" exactamente como no la atrae la semilla que crece bajo tierra.

"El día que hará ruido", lo hará como el relámpago, iluminando, que brilla de un lado al otro del cielo. Así será el Hijo del hombre en su día, el día que hará ruido

'La vida del que ha descubierto a Jesús se llena de un gozo interior tan grande, que nada ni nadie puede robárselo

!Ha resucitado!. !Va a vivir siempre con nosotros!.
El pide por nosotros porque es nuestro Sacerdote. Nosotros le pedimos a Él porque es nuestro Dios. El pide en nosotros porque es nuestra Cabeza.
El se entrego al sufrimiento en favor nuestro. El ha resucitado y esta sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros. 
Pero también Él ha resucitado en nosotros. Donde hay fecundidad ahí esta el Señor. Cristo está realmente presente en su Iglesia. No vivimos del recuerdo sino de la realidad. El se hace presente en cada Eucaristía, en cada Comunión, en cada fruto de Vida eterna de sus miembros. En cada Mártir, en cada virgen, en cada Confesor. En la Voz de Juan Pablo, en el pensamiento de Benedicto, en el gesto de Francisco.

¡Qué bonito! Tantos dones diferentes, porque somos todos hijos de Dios, y todos amados de una manera única'



HERALDOS DEL AMOR.
"A vosotros se os ha concedido conocer los Misterios del Reino" ; y no se enciende una vela para esconderla debajo de la cama, sino que se pone sobre un candelero para que alumbre a todos.


Ellos como Andres y Juan esperaban al Señor, lo han encontrado, lo han seguido y le han preguntado ¿donde vives?. Y se han quedado con El, y su vida se ha abierto a la esperanza.



Ellos lo hacen real y verdaderamente presente, nos solo en el momento sublime de la Consagración, sino también en su enseñanza y su ejemplo. En su ministerio y su vida. Proyectan siempre y hacen presente al Señor en su función profética, real  y sacerdotal de perdonar, de predicar el Evangelio,  de sembrar el bien, en la fraternidad, en el gobierno. En ser sus Servidores en todo para todo, para animar con la Fe con la Esperanza y la Caridad a la sociedad y a las naciones, a los pobres y a los que sufren, a las personas y a las familias, desde el Bautismo de un niño, hasta la Unción de un moribundo y todo lo que hay en medio entre el principio y el fin de la vida natural que prepara la eterna.



Dios siempre hace germinar y madurar su Reino
Esta fraternidad, ha advertido, presupone la paternidad de Dios y la maternidad de la Iglesia y de la Madre, la Virgen María. A propósito, Fracisco ha recomendado oración, eucaristía, adoración y rosario para meternos de nuevo cada día en esta relación. 
Recordando el Evangelio de este miércoles, el Santo Padre ha señalado que renunciar a las posesiones para ser discípulo de Jesús es una decisión, en distintos modos, que se pide a todo cristiano. "Pero nosotros los religiosos somos llamados a dar un testimonio de profecía. El testimonio de una vida evangélica es lo que distingue al discípulo misionero y en particular quien sigue al Señor en el camino de la vida consagrada. Y el testimonio profético coincide con la santidad", ha explicado el Pontífice. Sin preocuparse de hacer proselitismo: "¡atracción!"

    El Evangelio no es solamente una comunicación de Cosas que se pueden saber, sino de hechos que cambian la Vida. Llegar a conocer a Dios al Dios Verdadero, encontrar realmente  a este Dios ha cambiado radicalmente al Vida a quienes lo han encontrado. Se les ha dado una Vida Nueva, al conocer al Dios Vivo, al Dios de Jesucristo.

   Ellos no podían guardar el tesoro que habían recibido para si solos mediante en encuentro con Dios en Jesucristo, lo debían recibir otros, el mayor numero de personas posible, esta esperanza debía llegar a muchos, llegar a todos. 

Y si todos los cristianos desde el Bautismo son templo del Espíritu Santo, los sacerdotes no sólo son su templo, sino su posesión. Porque el Padre se los dedico eternamente al Espíritu Santo; porque Yo, el Hijo, los conquiste por mis infinitos méritos;  porque el mismo Espíritu Santo cuando obro la Encarnación del Verbo en María virgen se gozó también en divinizar la vocación sacerdotal con el contacto del Verbo y puso en esa vocación una fibra de la fecundación del Padre y un reflejo de su Inmaculada Esposa, imagen de la Iglesia.


Y aquí hemos llegado al punto final de la transformación en Mi, a lo más elevado de ella, a la perfecta unidad en la Trinidad. Aquí está también el secreto de la atracción del sacerdote respeto de las almas, de la fecundidad de su apostolado, de la comunicación de pureza, de unión, de luz, de virtudes, de lo divino; porque no es el sacerdote el que vivesino Yo en él con todas mis virtudes, carismas y dones, y aun con la comunicación de los esplendores eternos de la Trinidad.
Hasta este punto final de la fusión de las almas sacerdotales con Dios y en Dios, quiero que lleguen mis sacerdotes. Este es el punto final de la mas elevada unión y del ideal bellísimo de mi Padre al engendrar la Iglesia eternamente en su entendimiento, con todos, los miembros que la formarían, hasta endiosarlos por medio de su transformación en Mi, Dios hombre. Este fue también el hermoso ideal del Padre al engendrar en María el Verbo, por medio del Espíritu Santo, este fue su fin: no hacer muchos dioses, sino un solo Dios y a todos los sacerdotes en Él, por su unidad perfecta en la Trinidad.
Esa unidad en la Trinidad que he pedido a mi Padre, y que en un arranque de amor infinito hacia el Hijo, hacia Mi, Dios-hombre, me ha concedido: El que sean uno Conmigo y con El, por medio de su transformación en MYo en ellos, el Padre y el Espíritu Santo en Míformando todos una sola unidad.
¿Se ve ahora claro porque tiendo en estas Confidencias a esa unidad eterna?, ¿porque quiero a mis sacerdotes unos conmigo y tan hechos Yo en Mi, que nos perdamos todos en la Trinidad, volviendo al seno santísimo y divino del Padre, en donde fuimos - ellos y Yo, con la Iglesia - eternamente engendrados?
¿No es de justicia  que Yo anhele y pida en estos últimos tiempos la reacción por fin  de mis sacerdotes en Mi, por puro amor y con el objeto de devolver al Padre lo del Padre, lo suyo a su Jesús ya no solo, sino a todos los sacerdotes en Él, formando un Salvador único - los sacerdotes en Mi -, con todos los sacerdotes transformados?
“ Y es un hecho que hasta allá puede llegar un sacerdote transformado en Mi, hasta ese grado de elevación, hasta fundirse en la Trinidad, pasando por Mi, Jesucristo, Dios y hombre; porque nadie sube al Padre ni lo conoce, si Yo no se lo doy a conocer ”.
Porque no fueron ellos los que me eligieron, mi amor se
adelantó a su amor,  y aun antes de darles el ser y con él la vocación al sacerdocio para que sirvieran a mi Iglesia, ya mi Padre de toda la eternidad los había engendrado en su mente con singular elección, con mirada eterna de amor de Padre. Desde aquel principio, ya el Padre me miraba a Mi en los sacerdotes ya los sacerdotes en Mi.
Y al sacerdote le pide la inmensa gratitud por el DON recibido.  


El "hoy humano de cada sacerdote esta inmerso en el "hoy" sacerdotal de Cristo Redentor. Este "hoy" de Cristo esta inmerso en toda la historia, en el pasado y el futuro del mundo, de cada hombre y de cada sacedote.


Configurarse a Jesús en quien ha sido injertado, y corresponder a ese amor ganando almas para Dios. Ser signo visible, palpable, vivo de Cristo. El gran ideal del sacerdote debe ser Jesús crucificado.


En la presencia y en el ministerio de los obispos, de los presbíteros y de los diáconos podemos reconocer el verdadero rostro de la Iglesia: es la Santa Madre Iglesia Jerárquica. Y realmente, a través de estos hermanos elegidos por el Señor y consagrados con el sacramento del Orden, la Iglesia ejercita su maternidad: nos genera en el Bautismo como cristianos, haciéndonos renacer en Cristo; vigilia en nuestro crecimiento en la fe; nos acompaña a los brazos del Padre, para recibir su perdón; prepara para nosotros la mesa eucarística, donde nos nutre con la Palabra de Dios y el Cuerpo y la Sangre de Jesús; invoca sobre nosotros la bendición de Dios y la fuerza de su Espíritu, sosteniéndonos durante toda nuestra vida y envolviéndonos con su ternura y su calor, sobre todo en los momentos más delicados de la prueba, del sufrimiento y de la muerte.


QUE ES EL HOMBRE

Se preguntaba Nietzsche  Wass ist das mensch?. Que es por fin el hombre?.
Toda la humanidad es un enorme Vía Crucis. Unos llevamos las cruces amoratadas del arrepentimiento y otros la cruces blancas de la inocencia, pero todas son cruces.
Ahí esta Jesús en la cima de su vida, en lo lato del mundo y de la Historia.

Los magistrados hacían muecas de desprecio y desafiaban a reo diciendo: " A otros ha salvado, que se salve a si mismo, si deveras es el Mesías de Dios, el elegido ". 
Los soldados se burlaban, reían, conversaban y hasta jugaban a los dados. Las completa indiferencia.
Maria y Juan y las mujeres si entienden a Jesús. Si saben que no es la impotencia la que lo retiene ahí sino la potencia de su amor.
"Creer en la Pascua no es gran cosa, es puro gozo. La fe verdadera es la del Viernes Santo,cunado parece que no hay nadie allá arriba que responda a su sufrimiento". No salvándose sino perdiéndose es como Jesús nos ha salvado. 
Pablo dice que Dios se burlo de las potencias malignas, que cuando creían vencer estaban siendo derrotadas, les estaba siendo arrancado el decreto d muerte existente contra nosotros.
La Cruz es la ultima palabra para los hombres, pero no para Dios Padre. El es el único que puede trasladar esa experiencia de Ser Hijo de modo singular de la eternidad al tiempo.  El es el único, que como dice San Juan, habita en el Seno del Padre y conoce sus secretos.

Urge que todos entendamos que la Historia de la Salvación es nuestra propia historia injertada en al que relata la Biblia. Siguiendo a Jesús, sufriendo con El, cumpliendo esas exigencias de Jesús, que aunque parezcan muy duras son profundamente liberantes, con esa tremenda fuerza de liberación que tiene el estar del lado de Dios.



GETSEMANI
Los pecados del mundo cayendo sobre el alma de Jesús
En ese oscuro momento de angustia y soledad , la tierna invocación "Abba", que de suyo es diminutivo, tiene un matiz muy especial: todo el peso del sufrimiento no pone en crisis su fe y su obediencia.
Jesús oraba implorante: "Abba", "Padre si es posible que pase de Mi este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya". Y así Jesús aprende la realidad de la vida humana que es la obediencia.
       Jesús como hombre reconoce toda la distancia que separa la criatura de la grandeza soberana de Dios. Esa es la tención permanente  de Jesús en su humanidad asumida por lo divino. Padre, si quieres... si es posible... y Marcos enfatiza mas la fuerza de la petición de Jesús cuando dice: "Padre, para ti todo es posible, aparta de Mi este cáliz, pero no se haga lo que Yo quiero, sino lo que Tu".  Jesús en la flor de su edad se enfrenta a la derrota de su vida, ¿porque tan pronto?.
Jesús comenzó orando, y ahora en el torbellino de la prueba, es en la oración donde se encuentra si mismo. Había dicho antes Jesús: "Nadie me quita a Mi la vida, Yo la doy porque tengo poder para darla y volverla a tomar. (Jn 10,18).
Antes las pruebas venían de fuera. En el Huerto, todo viene de dentro. Lo que esta en jaque es su opción total por Dios.
Jesús, plenamente obediente, expresa un deseo a sabiendas de que no va a ser asíTodos los pecados del mundo caen sobre El. Lo que Jesús pide son fuerzas para perseverar hasta el ultimo suspiro en esta fidelidad al Padre y al hombre.
       Para Jesús lo que viene no es un sorpresa. Toda la vida se ha preparado para "Esta Hora".    Aparentemente El es el perdedor frente a sus enemigos que se ríen de El.
       La experiencia humana de Jesús es la prueba mas fehaciente que una existencia humana sufriente no es absurda, inútil y sin sentido.
       Dios no ha venido a explicar el sufrimiento, ha venido para llenarlo con su presencia. "El amor divino no nos exime del dolor, nos acompaña en el". En Jesús el Padre quiere compartir la muerte para exaltar la vida. 
       Dios no es insensible al sufrimiento humano. Nos da a Jesús par acompañarnos como dice la Carta a los Hebreos, a nosotros sus hermanos.

       El Padre impera totalmente sobre el Hijo porque el Hijo se lo daEl ha tomado sobre si mismo las consecuencias del pecado del hombre y las exigencias divinas de la justicia. Un acto de amor supremo, de amor total, de entrega absoluta.
      El nunca estuvo mas identificado con la voluntad de su Padre como en la Cruz: Solidaridad total con los pecadores que hace que se cumpla en Cristo Jesús la justicia que necesitan todos los hombres.
       La pasión de Cristo es al Mismo Tiempo la Pasión de Dios . "Sufren Ambos, el Padre y el Hijo, aunque De Una Manera diferente ": Dios esta escondido en Jesús tomando sobre si el peso de la Justicia para que triunfe la Misericordia.
       Por eso no hay nada mas allá del Crucificado, no hay nada mas que dar, nada mas que exigir.   El fruto de la muerte de Jesús sera el Don del Espíritu, como una honda vibrante de fuerzas transformadoras. 

El conflicto entre cristianos debilita la capacidad de evangelizar
 "El bautismo es un don divino inestimable que tenemos en común" y "gracias a él ya no vivimos sólo en la dimensión terrena, sino en el poder del Espíritu Santo". Por eso, ha indicado que "el sacramento del bautismo nos recuerda una verdad fundamental y muy consoladora: que el Señor siempre nos precede con su amor y su gracia".
"la realidad de nuestras divisiones estropea la belleza de la única túnica de Cristo, pero no destruye completamente la profunda unidad generada por la gracia en todos los bautizados". 


CON MARTIRIO O SIN MARTIRIO, SI ESTAMOS CON CRISTO LLEGAREMOS A LA CRUZ DE CRISTO, PLENITUD DEL AMOR Y LA OBEDIENCIA AL PADRE.

"Donde vemos una actitud de perdón sincera, podemos pensar 
que en ese gesto hay algo de Dios"
    Siempre ha sido difícil para el hombre, y lo seguirá siendo, el camino hacia la dignidad y y hacia la libertad. Pero vale la pena recorrerlos, y es que el hombre solo es realmente libre cuando se libera de su Yo egoísta. "Cuando se baja de su pedestal".
   No salvándose, sino perdiéndose es como Jesús nos ha salvado. Lo mismo podría decirse de los Mártires, todos los que han vivido con invencible fidelidad su compromiso de Fe y de amor.
   Esto nos recuerda al Cirineo que ayudo a Jesús, a la Verónica que le enjugo el rostro, a las gentes, hombres y mujeres que lloraban por El a lo largo del camino. Y tras de ellos todos los cristos sufrientes: los enfermos de los hospitales, los heridos de guerra, los hambrientos del mundo, los desnudos, los obreros de las minas con sus pulmones petrificados por el plomo que respiran, los que se marchitan en las cárceles, las madres afligidas y todas las cruces blancas y virginales de las almas consagradas.    Toda la humanidad es un enorme Vis Crucis. Unos llevamos las cruces amoratadas del arrepentimiento y otros las cruces blancas de la inocencia. Pero todas son cruces.
Jesús no desespera del hombre. El se carga con nuestras cadenas para hacer nuestro camino mas ligero; para hacernos pasar de la inquietud a la confianza; de la sombra a la luz; del capricho de nuestra voluntad al sendero del Reino; del desierto al Agua Viva. 


El Reino esta cerca, cambiad no solo en el sentido de dejar el mal, sino en el de empezar a hacer el bien.
 "la Iglesia y las Iglesias están llamadas a dejarse guiar por el Espíritu Santo, adoptando una actitud de apertura, docilidad y obediencia".
Del Papa Francisco.
    "La vida cristiana no es un vida autoreferencial; es una vida que sale de sí misma para darse a los otros. Es un don, es amor, y el amor no vuelve sobre sí mismo, no es egoísta: se da".
    Nosotros no exaltamos una cruz cualquiera o todas las cruces: exaltamos la cruz de Jesús, porque en ella se ha revelado al máximo el amor de Dios por la humanidad. Eso es lo que nos recuerda el Evangelio de Juan en la liturgia de hoy: "Tanto amó Dios al mundo que dio a Hijo unigénito" (3:16).     El Padre ha "dado" el Hijo para salvarnos, y esto ha comportado la muerte de Jesús y la muerte en la cruz. ¿Por qué? ¿Por qué era necesario la Cruz? Debido a la gravedad del mal que nos mantenía esclavos. La cruz de Jesús expresa dos cosas: Toda la fuerza negativa del mal, y toda la omnipotencia de la misericordia de Dios
   La Cruz parece declarar la quiebra de Jesús, pero en realidad marca su victoria. En el Calvario, a los que se burlaban de Él les decía: "Si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz" (cf. Mt 27,40). Pero la verdad era el contrario: justamente porque Él era el Hijo de Dios, Jesús estaba allí, en la cruz, fiel hasta el final del designio de amor del Padre. Y por esta razón Dios ha "exaltado" a Jesús (Filipenses 2,9), dándole una realeza universal.

  Carta a los Hebreos 5, 7-9.  Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado. Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.

   Jesús dice esta palabra: ‘estás salvado’, solamente a quien sabe abrir el corazón y reconocerse pecador. La salvación sólo entra en el corazón cuando nosotros abrimos el corazón a la verdad de nuestros pecados”. Jesús nos ha cambiado. 


La perdida del sentido del pecado, especialmente como ofensa hecha a Dios, implica la perdida del sentido de Dios.  Podremos decir que el pecado más grande es no reconocer el pecado y estructurar formas de autojustificación
Y cuando "se acumula el pecado se pierda la capacidad de reaccionar y se comienza a marchitarse". 

La realidad es fea: hoy muchos, muchos pueblos, ciudad y gente, mucha gente que sufre; muchas guerras, mucho odio, mucha envidia, mucha mundanidad espiritual y mucha corrupción.
Por otro lado ha hablado de Jerusalén, que "cae por otro motivo". Jerusalén es la esposa del Señor, pero no se da cuenta de las visitas del Esposo,

Y sin embargo, “El lugar privilegiado del encuentro con Jesucristo, recuerda el Papa, son los propios pecados”. Parece una “herejía esta, observa, pero lo decía también San Pablo”, que se vanagloriaba solo de dos cosas: de sus pecados y de Cristo Resucitado que lo ha salvado”.

    La fuerza de la vida cristiana está en "el encuentro entre nuestros pecados y Cristo que nos salva". “Y por esto reconocer a sus pecados, reconocer nuestra miseria, reconocer lo que nosotros somos y lo que nosotros somos capaces de hacer o hemos hecho es propiamente la puerta que se abre a la caricia de Jesús, al perdón de Jesús, a la Palabra de Jesús: "Ve en paz, ¡tu fe te ha salvado!", porque has sido valiente, has sido valiente al abrir tu corazón a Él que solo puede salvarte”.
 'La fe sin la caridad no tiene sentido'. "La caridad sin fe no tiene sentido. Las dos deben mantenerse juntas".
     «Quisiera que todos los cristianos pudieran aprender la “sublime ciencia de Jesucristo” a través de la lectura asidua de la Palabra de Dios, puesto que el texto sacro es el alimento del alma y la fuente pura y perenne de la vida espiritual de todos nosotros. Por ello, debemos hacer cualquier esfuerzo para que cada fiel lea la Palabra de Dios, pues la “ignorancia de las Escrituras, de hecho, es ignorancia de Cristo”.


 Porque me crucifico mi Padre, con su Voluntad eterna?.
La Resurrección de Cristo, respuesta del Padre al amor oblativo del Hijo.
  
   El Padre me ha amado, como a nadie ha amado... su amor hacia Mi, es, sobre todo, amor... y sin embargo me crucifico.
   Como se concibe, que el Padre sacrifique a su Hijo único, mas amado que nadie, en favor de sus otros hijos, que son sus hijos solo por la existencia de ese único y eterno Hijo?.
   Allá en la eternidad estaba mi crucificcion reflejada en la Divinidad, en la Persona del Padre en su Verbo, que es uno con el Padre y que en el acto se ofreció para tomar un cuerpo y que lo crucificaran. En el acto mismo el Espíritu santo se ofreció también a realizar la obra de la Encarnación, con ese mismo fin de dar gusto al Padre, de cooperar a su Voluntad soberana. Y así tienes el plan de la Redención en el entendimiento  divino aun antes de que hubiera mundo...  pudiera decirse que , que mi Padre, ya desde entonces me crucificaba. 

     Jesús quiere decir salvador, pero también victima... crucificado... sacrificio. Y el misterio mas grande dela mor es ese, sin ese querer del Padre no habría mundo... ni salvación... ni almas... ni Maria... ni Jesús. Yo no estaría en tu corazón,  ni habría cruz, ni te salvarías.
   Lo que Jesús quiere como Dios, lo que el Padre quiere, también Jesús lo quiere en cuanto hombre. El padre le ha dado a Jesús el precepto de morir en el sentido de que ha inspirado en su Corazón la voluntad de sufrir por nosotros, comunicándole su propio querer lleno de amor respecto de los hombres.
    Si tus hijos se sacrificaran por ti, con amor y por tu amor, te repugnaría?. Te seria satisfactorio?. Y si este amor, o actos dolorosos, se ofrecieran por otros, lo aceptarías?.
    !Cuanto mas mi Padre, si su misma substancia, la substancia del amor, única que puede reparar, y sin ella no hay perdona. Por esto se sacrifico mi humanidad en unión del Verbo, para que la reparación fuera digna... aceptable... y productiva en favor de los culpables.
    Ese dolor interno de mi Corazón fue la gloria del Padre en el  sacrificio de Hijo, pero martirio que lo enaltecía, lo sublimaba, lo coronaba, lo hacia mas acreedor a las caricias del Padre todo caridad  par con su amado Hijo y para con el hombre.
    Y desde entonces , nada honra tanto al Padre como el amor doloroso, el dolor amoroso aceptado, y desnudo de todo propio interés, que lo glorifica por ser el mismo dolor salvador de Jesús, el que el Padre mismo puso en el Corazón de su Hijo divino, cundo este se ofreció por el Espíritu Santo a su voluntad, en favor de la salvación del mundo.   
     Como en el caso supremo del martirio donde Dios mismo alcanza a sus testigos el don de la fe, de la perseverancia y de el triunfo, o el de la vida ordinaria de los santos como Santa Teresa de Calcuta, donde la fe da como fruto el amor, el amor el servicio y el servicio la paz.


LA LUCHA DE LA MUERTE Y DE LA VIDA, DEL BIEN Y DEL MAL
EN LA QUE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO ES EL TRIUNFO DE LA VIDA.

   1. Hay una forma equivocada de mirar la muerte. La muerte nos afecta a todos y nos interroga de modo profundo, especialmente cuando nos toca de cerca, o cuando afecta a los pequeños, a los indefensos de una forma que nos resulta “escandalosa”. Siempre me ha afectado la pregunta: ¿por qué sufren los niños?, ¿por qué mueren los niños? Si se entiende como el final de todo, la muerte asusta, aterroriza, se transforma en amenaza que rompe todo sueño, toda perspectiva, que rompe toda relación e interrumpe todo camino. Esto sucede cuando consideramos nuestra vida como un tiempo encerrado entre dos polos: el nacimiento y la muerte; cuando no creemos en un horizonte que va más allá de la vida presente; cuando se vive como si Dios no existiera. Esta concepción de la muerte es típica del pensamiento ateo, que interpreta la existencia como un encontrarse casualmente en el mundo y un caminar hacia la nada. Pero existe también un ateísmo práctico, que es un vivir sólo para los propios intereses y las cosas terrenas. Si nos dejamos llevar por esta visión errónea de la muerte, no tenemos otra opción que la de ocultar la muerte, negarla, o de banalizarla, para que no nos de miedo.

    2. Pero a esta falsa solución se rebela el corazón del hombre, su deseo de infinito, su nostalgia de la eternidad. Y entonces, ¿cuál es el sentido cristiano de la muerte? Si miramos a los momentos más dolorosos de nuestra vida, cuando perdemos a una persona querida -los padres, un hermano, una hermana, un esposo, un hijo, un amigo– nos damos cuenta que, incluso en el drama de la pérdida, doloridos por la separación, surge del corazón la convicción de que no puede haber acabado todo, que el bien dado y recibido no ha sido inútil. Hay un instinto poderoso dentro de nosotros, que nos dice que nuestra vida no termina con la muerte. ¡Esto es verdad! ¡Nuestra vida no termina con la muerte!

   Esta sed de vida ha encontrado su respuesta real y confiable en la resurrección de Jesucristo. La resurrección de Jesús no da sólo la certeza de la vida después de la muerte, sino que ilumina también el misterio mismo de la muerte de cada uno de nosotros. Si vivimos unidos a Jesús, fieles a Él, seremos capaces de afrontar con esperanza y serenidad también el paso de la muerte. La Iglesia de hecho reza: “Si bien nos entristece la certidumbre de tener que morir, nos consuela la promesa de la inmortalidad futura”. Una bonita oración de la Iglesia, esta. Una persona tiende a morir como ha vivido. Si mi vida ha sido un camino con el Señor, de confianza en su inmensa misericordia, estaré preparado para aceptar el momento último de mi existencia terrena como el definitivo abandono confiado en sus manos acogedoras, en la esperanza de contemplar cara a cara su rostro. Y esto es lo más bello que puede sucedernos, contemplar cara a cara el rostro maravilloso del Señor, verlo a él, tan hermoso, lleno de luz, lleno de amor, lleno de ternura. Nosotros vamos hacia allí, a encontrarnos con el Señor.

   3. En este horizonte se comprende la invitación de Jesús de estar siempre preparados, vigilantes, sabiendo que la vida en este mundo se nos ha dado para prepararnos a la otra vida, con el Padre celeste. Y para esto hay siempre una vía segura: prepararse bien a la muerte, estando cerca de Jesús. ¿Y cómo estamos cerca de Jesús? Con la oración, en los sacramentos y también en la práctica de la caridad. Recordemos que Él está presente en los más débiles y necesitados. Él mismo se identificó con ellos, en la famosa parábola del juicio final, cuando dice: “Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era extranjero y me acogisteis, desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, estaba en la cárcel y vinisteis a verme. Todo lo que hicisteis con estos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis” (Mt25,35-36.40). Por tanto, un camino seguro es recuperar el sentido de la caridad cristiana y de la compartición fraterna, curar las heridas corporales y espirituales de nuestro prójimo. La solidaridad en compartir el dolor e infundir esperanza es premisa y condición para recibir en herencia el Reino preparado para nosotros.  Quien practica la misericordia no teme a la muerte. Pensad bien en esto. Quien practica la misericordia no teme a la muerte. ¿Estáis de acuerdo? ¿Lo decimos juntos para no olvidarlo? Quien practica la misericordia no teme a la muerte. Otra vez. Quien practica la misericordia no teme a la muerte. ¿Y por qué no teme a la muerte? Porque la mira a la cara en las heridas de los hermanos, y la supera con el amor de Jesucristo.
     Si abrimos la puerta de nuestra vida y de nuestro corazón a los hermanos más pequeños, entonces también nuestra muerte se convertirá en una puerta que nos introducirá en el cielo, en la patria beata, hacia la que nos dirigimos, anhelando morar para siempre con nuestro Padre, con Jesús, María y los santos.

    Un segundo aspecto: ¿qué significa resucitar? La resurrección, la resurrección de todos nosotros, ¿eh? Sucederá en el último día, al final del mundo, por obra de la omnipotencia de Dios, que restituirá la vida a nuestro cuerpo reuniéndolo con el alma, por la resurrección de Jesús. Esta es la explicación fundamental: porque Jesús resucitó, nosotros resucitaremos. Tenemos esperanza en la Resurrección por que Él nos ha abierto la puerta, nos ha abierto la puerta a la Resurrección. Esta transformación en espera, en camino a la Resurrección, esta transfiguración de nuestro cuerpo se prepara en esta vida mediante el encuentro con el Cristo Resucitado en los Sacramentos, especialmente en la Eucaristía. Nosotros que en esta vida nos nutrimos de su Cuerpo y de su Sangre, resucitaremos como Él, con Él y por medio de Él. Como Jesús resucitó con su propio cuerpo, pero no volvió a una vida terrena, así nosotros resucitaremos con nuestros cuerpos que serán transfigurados en cuerpos gloriosos. Esto no es mentira ¿eh? ¡Esto es verdad! Nosotros creemos que Jesús está resucitado, que Jesús está vivo en este momento, ¿Creéis que Jesús está vivo, que está vivo? ¡Ah! ¡no creéis! ¿creéis o no creéis? (¡Sí!) Y si Jesús está vivo ¿pensáis que Jesús nos dejará morir y nunca nos resucitará? ¡No! ¡Él nos espera! Y como Él está resucitado, la fuerza de su Resurrección nos resucitará a nosotros. Cristo conserva sus llagas. Las muestra al Padre. Éste es el precio. 

Y ESA ES NUESTRA ESPERANZA: 
POR EL PECADO VINO LA MUERTE.
POR LA CRUZ  LA VIDA. 
PERO NO UNA VIDA COMO LA ANTERIOR
UNA VIDA NUEVA, LA VIDA DEL RESUCITADO.



1.  SU AMOR

2. SU MISERICORDIA

3. CONVERSIÓN


4. "abajarse"

Hoy Francisco ha hablado de la 'resurrección de la carne'.

   Clausurado ya el Año de la Fe, hoy el santo padre ha finalizado con la serie de catequesis sobre el Credo, que a lo largo de estos meses, han hecho reflexionar a los fieles, frase a frase y concepto a concepto, la fe que profesan al recitar el Credo.
  Deseo llevar a término las catequesis sobre el Credo, desarrolladas durante el Año de la Fe, que concluyó el domingo pasado. En esta catequesis y en la próxima quisiera considerar el tema de la resurrección de la carne, deteniéndome en dos aspectos tal y como los presenta el Catecismo de la Iglesia Católica, es decir, nuestro morir y resucitar en Jesucristo. Hoy me detengo en el primer aspecto, el “morir en Cristo”.
   Ha subrayado de forma especial una frase 'quien practica la misericordia no teme a la muerte', por ello, ha invitado a los presentes a repetirlo con voz alta y con fuerza.
Queridos hermanos y hermanas:
  Concluyendo ya las catequesis sobre el Credo, hoy quisiera detenerme en la "resurrección de la carne", y hablarles del sentido cristiano de la muerte y de la importancia de prepararnos bien para morir en Cristo.
Para quien vive como si Dios no existiese, la muerte es una amenaza constante, porque supone el final de todo en el horizonte cerrado del mundo presente. Por eso, muchos la ocultan, la niegan o la banalizan para vivir sin aprensión la vida de cada día.
   Sin embargo, dentro de nosotros hay un deseo de vida dentro de nosotros, más fuerte incluso que el miedo a la muerte, que nos dice que no es posible que todo se quede en nada.  La respuesta cierta a esta sed de vida es la esperanza en la resurrección futura.
   La victoria de Cristo sobre la muerte
 no sólo nos da la serena certeza de que no moriremos para siempre, sino que también ilumina el misterio de la muerte personal y nos ayuda a afrontarla con esperanza.
   Para ser capaces de aceptar el momento último de la existencia con confianza, como abandono total en las manos del Padre, necesitamos prepararnos. Y la vigilancia cristiana consiste en la perseverancia en la caridad. Así, pues, la mejor forma de disponernos a una buena muerte es mirar cara a cara las llagas corporales y espirituales de Cristo en los más débiles y necesitados, con los que Él se identificó, para mantener vivo y ardiente el deseo de ver un día cara a cara las llagas transfiguradas del Señor resucitado.
   Hermanos latinoamericanos. No olviden que la solidaridad fraterna en el dolor y en la esperanza es premisa y condición para entrar en el Reino de los cielos".
    Queridos enfermos, ofreced vuestro sufrimiento para que todos reconozcan en la Navidad el encuentro del Cristo con la frágil naturaleza humana; y vosotros recién casados, vivid vuestro matrimonio como el reflejo del amor de Dios en vuestra historia personal". El amor nupcial o conyugal entre el hombre y la mujer como "el gran misterio", es decir, la realidad humana que hace presente en el mundo el amor de Cristo y de la Iglesia.

El Papa explica que la Iglesia, no puede ser indiferente a las necesidades del prójimo porque “las alegría y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de hoy, sobre todo de los pobres y de todos los que sufren, son también las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los discípulos de Cristo”.

Papa Francisco: ¡Nadie es inútil en la Iglesia!

«La Iglesia: Templo del Espíritu Santo», fue el tema de la catequesis del Obispo de Roma, haciendo hincapié en que «Dios, por la encarnación de su Hijo, “construye su casa” para habitar en medio de nosotros. Así, Cristo es el Templo vivo del Padre, él mismo edifica su “casa espiritual”, no hecha de piedras materiales, sino de “piedras vivas”». 

En su catequesis central en italiano, reiterando la imagen del templo en el misterio de la Iglesia, el Papa destacó que nos «recuerda que Dios siempre estuvo dentro de la historia de su pueblo, acompañando su camino y guiando sus pasos». Y recuerda también nuestra historia, la historia personal de cada uno de nosotros, cómo me encontró Jesús, como ha caminado conmigo, cómo Jesús me ama y me bendice, enfatizó el Santo Padre, añadiendo luego que la Iglesia es la casa de Dios y es el Pueblo de Dios, donde podemos encontrar la luz del Espíritu Santo, al Padre y a Jesús:

«Así pues, lo que estaba prefigurado en el antiguo Templo, lo realiza el poder del Espíritu Santo, en la Iglesia: la Iglesia es la "casa de Dios", el lugar de su presencia, donde podemos recibir y encontrar al Señor; la Iglesia es el templo en el que habita el Espíritu Santo que la anima, la guía y la sostiene. Si nos preguntamos, ¿dónde podemos encontrar a Dios? ¿Dónde podemos entrar en comunión con Él por medio de Cristo? ¿Dónde podemos encontrar la luz del Espíritu Santo para que ilumine nuestras vidas? La respuesta es: en el pueblo de Dios, en medio de nosotros, que somos Iglesia. Entre nosotros, dentro del pueblo de Dios y de la Iglesia, allí encontraremos a Jesús, al Espíritu Santo, encontraremos al Padre».

Cristo es el Templo viviente del Padre y edifica su casa espiritual – la Iglesia – con piedras vivas, que somos nosotros, reiteró el Obispo de Roma, haciendo hincapié una vez más en la belleza de ser piedras vivas del edificio de Dios, unidas profundamente a Cristo:

«En él, -en Jesús- todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor. En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu," dice Pablo (Efesios 2:20-22). ¡Qué hermosa cosa! Nosotros somos las piedras vivas del edificio de Dios, profundamente unidas a Cristo, que es la roca de apoyo, y el apoyo entre nosotros, ¿no? Y qué significa esto? Que el Templo somos nosotros, la Iglesia, pero nosotros, vivos, nosotros somos Iglesia, somos el Templo vivo, y cuando estamos juntos está el Espíritu Santo que nos ayuda a crecer como Iglesia. No estamos aislados, somos el pueblo de Dios, y ésta es la Iglesia: Pueblo de Dios. Y es el Espíritu Santo con sus dones, que diseña la variedad: esto es importante. ¿Qué hace el Espíritu Santo entre nosotros? Diseña la variedad, la variedad que es la riqueza de la Iglesia y une todo y a todos, a fin de constituir un templo espiritual, donde no ofrecemos sacrificios materiales, sino a nosotros mismos, nuestra vida (cf. 1 Pt 2, 4-5).»
En este contexto, el Papa volvió a poner de relieve que la Iglesia no es una trama de cosas e intereses, sino que es el templo del Espíritu Santo, el Templo donde Dios obra, el Templo en el que cada uno de nosotros con el don del Bautismo es piedra viva y es útil. Todos somos necesarios y somos iguales ante los ojos de Dios. Nadie está por encima de los demás, ni siquiera el Papa:

«Esto nos dice que nadie es inútil en la Iglesia: ¡Nadie es inútil en la Iglesia! Y si alguien, por casualidad, dice, cualquiera de ustedes: "ve a casa, tú eres un inútil", ¡eso no es verdad! ¡Nadie es inútil en la Iglesia: todos somos necesarios para construir este templo! Nadie es secundario: "Ah, yo soy el más importante en la Iglesia!": ¡no! ¡Todos somos iguales ante los ojos de Dios, todos, todos! Pero alguno de ustedes puede decir: "Pero, mire, señor Papa, usted no es igual a nosotros". Sí, soy como uno de ustedes, todos somos iguales, todos somos hermanos! Nadie es anónimo: todos formamos parte y construimos la Iglesia. Pero esto nos invita también a reflexionar sobre el hecho de que si falta el ladrillo de nuestra vida cristiana, le falta algo a la belleza de la Iglesia. Y, si algunos dicen, "Ah, yo con la Iglesia, no, yo no tengo nada que ver."¡Pero entonces faltará el ladrillo de tu vida, en este hermoso templo! Nadie puede salir, ¿eh? ¡Todos tenemos que llevar a la Iglesia nuestra vida, nuestro corazón, nuestro amor, nuestro pensamiento, nuestro trabajo... Todos juntos!»

l descubrimiento y en la aceptación de la diferencia como riqueza y fecundidad .  Comprender al otro según una nueva perspectiva.  Comprender las inquietudes que subyacen a sus reclamos y de sacar a luz las convicciones comunes.

"La unidad de los cristianos no será el resultado de refinadas discusiones teóricas, en las que cada uno tratará de convencer al otro del fundamento de las propias opiniones”.

Y al concluir su catequesis, el Santo Padre alentó a rogar al Señor la gracia de ser siempre piedras vivas de su Iglesia:
«Que el Señor nos conceda su gracia, su fuerza, para que podamos estar profundamente unidos a Cristo, piedra angular, el pilar, piedra de apoyo de nuestra vida y de toda la vida de la Iglesia. Oremos para que, animados por su Espíritu, seamos siempre piedras vivas de su Iglesia».





































Menonitas, católicos y luteranos sostienen una segunda ronda de diálogo sobre el bautismo. Sunday, 9 March 2014

El tema general del diálogo, el cual se extenderá por cuatro años, es “El bautismo y la incorporación en el Cuerpo de Cristo, la Iglesia.” El tema de este año fue “El bautismo: la gracia de Dios en Cristo y el pecado del hombre”.
 Estamos tratando de replantear los temas en términos del siglo XXI, no sólo el siglo XVI.
"Estoy descubriendo lo importantes que son los sacramentos para los luteranos y los católicos, como una expresión de la iniciativa de Dios".
 «No debemos limitar a nuestro sistema de sacramentos, la habilidad de Dios para sanar y salvar".
 Dios opera de forma misteriosa a través de la oración y el agua, ya sea que respondamos o no. Y sin embargo, no puedo entender la iniciativa de Dios en el Nuevo Testamento, sin la respuesta del ser humano.

SANTOS PARA EL MUNDO DE HOY. Papa Francisco 18 noviembre 2014.
La meta muy clara y el camino bien definido: Hacer fructificar el REGALO recibido en el Bautismo mediante la comunión con Dios y el servicio a los demás. 

Todos los cristianos, en cuanto bautizados, tienen igual dignidad delante del Señor y están unidos por la misma vocación, que es la de la santidad.
 La santidad es un don, es el don que nos hace el Señor Jesús, cuando nos toma consigo y nos reviste de sí mismo, nos hace como Él.
 La santidad no es una prerrogativa solamente de algunos: la santidad es un don que es ofrecido a todos, ningún excluido, por lo que constituye el carácter distintivo de cada cristiano.
 Así es, realmente la santidad es el rostro más bello de la Iglesia, el rostro más bello: es descubrirse de nuevo en comunión con Dios, en la plenitud de su vida y de su amor.
¿Eres consagrado, consagrada? Sé santo viviendo con alegría tu donación y tu ministerio. ¿Estás casado? Sé santo amando y cuidando a tu marido o a tu mujer, como Cristo ha hecho con su Iglesia.
 ¿Eres padre o abuelo? Sé santo enseñando con pasión a los hijos y a los nietos a conocer y a seguir a Jesús.

"Los seres humanos, en la medida en que toman conciencia de ser parte responsable del designio de la creación, se hacen capaces de respetarse recíprocamente, en lugar de combatir entre si"

Así es: cada estado de vida lleva a la santidad, siempre. En tu casa, en la calle, en el trabajo,  en la Iglesia, en ese momento, en el estado de vida que tienes se ha abierto el camino a la santidad. No os desaniméis de ir sobre este camino, es precisamente Dios quien te da la gracia. Y lo único que pide el Señor es que estemos en comunión con Él y al servicio de los hermanos.

EL AMOR INFINITO DEL PADRE POR EL HOMBRE
Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, que domine los peces del mar las aves del cielo... Los hizo hombre y mujer, capaces de dar la vida a un hombre como la dio Él al primer hombre.
Y en el orden de la Gracia les hizo partícipes de la misma naturaleza divina, la que es el principio Operativo de las operaciones divinas: Les dio a su Hijo y a su Santo Espiritu para que pudieran conocer a Dios como Él se conoce, para que pudieran amar lo que El ama, para que pudieran amarlo como Él se ama.





AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles 4 de diciembre de 2013

"Resucitaremos para estar con el Señor, y la resurrección comienza aquí, como discípulos, si nosotros estamos con el Señor, si caminamos con el Señor"

Queridos hermanos y hermanas:
Hoy volvemos sobre la afirmación: «Creo en la resurrección de la carne». Esto no es fácil de entender estando inmersos en este mundo, pero el Evangelio nos lo aclara: El que Jesús haya resucitado es la prueba de que la resurrección de los muertos existe. 
Ya la fe en Dios, creador y liberador de todo el hombre – alma y cuerpo–, abre el camino a la esperanza de la resurrección de la carne. Esta esperanza se cumple en la persona de Jesús, que es «la resurrección y la vida» (Jn 11,25); que nos ha tomado con él en su vuelta al Padre en el Reino glorioso. 
La omnipotencia y la fidelidad de Dios no se detienen a las puertas de la muerte. Cristo está siempre con nosotros, viene cada día y vendrá al final. Entonces él resucitará también nuestro cuerpo en la gloria, no lo devolverá al mundo terrenal.

Viviendo de esta fe, seremos menos prisioneros de lo efímero, de lo pasajero. Esta transfiguración de nuestro cuerpo se prepara ya en esta vida por el encuentro con Cristo Resucitado, especialmente en la Eucaristía, en la que nos alimentamos de su Cuerpo y de su Sangre. 
En cierto modo, ya ahora resucitamos, participamos por el Bautismo de una vida nueva, del misterio de Cristo muerto y resucitado. Tenemos una semilla de resurrección, un destello de eternidad, que hace siempre toda vida humana digna de respeto y de amor.


! Que hermosa identidad somos hijos de Dios!. Que nuestra vida sea una ofrenda al Dios que reconocemos, amamos y buscamos.

 La incapacidad de reconocerse pecadores nos aleja de la verdadera confesión de Jesucristo.
Es fácil decir que Jesús es el Señor, difícil en cambio reconocerse pecadores
Es la diferencia entre la humildad del publicano que se reconoce pecador y la soberbia del fariseo que habla bien de sí mismo:
“Esta capacidad de decir que somos pecadores nos abre al estupor que nos lleva a encontrar verdaderamente a Jesucristo. También en nuestras parroquias, en la sociedad, entre las personas consagradas: ¿Cuántas son las personas capaces de decir que Jesús es el Señor?, muchas. Pero es difícil decir: 'Soy un pecador, soy una pecadora'. Es más fácil decirlo de los otros, ¿verdad? Cuando se dicen los chismes... Todos somos doctores en ésto, ¿verdad?”
Para llegar a un verdadero encuentro con Jesús es necesaria una doble confesión: “'Tu eres el hijo de Dios y yo soy un pecador', pero no en teoría, sino por esto, por esto y por esto...”.







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