domingo, 18 de mayo de 2014

LA CONSAGRACION DEL MUNDO



La consagración del mundo al Espíritu Santo



Hace mucho tiempo que vengo insinuando este Mi deseo  de que se consagre el universo entero  al Espíritu Santo.



     En su reciente visita a Tierra Santa, en Getsemani el Papa Francisco haciendo referencia a los primeros mártires, ha recordado que se decía que iban "al martirio como si fueran de boda". Es la alegría del cristiano "que guarda la paz y guarda el amor", ha señalado. Paz, amor y alegría, "tres palabras que Jesús nos deja"Y ha añadido que esta paz y este amor nos lo da el Espíritu Santo.
      Y a propósito del Espíritu Santo, Francisco ha observado que es "el gran olvidado de nuestra vida"Por eso, al concluir la homilía, el Pontífice ha indicado que "yo quisiera preguntaros -pero no lo haré, ¡eh!, preguntaros: ¿cuántos de vosotros rezáis al Espíritu Santo? No levantéis la mano... Es el gran olvidado, ¡el gran olvidado! Y Él es el don, el don que nos da la paz, que nos enseña a amar y que nos llena de alegría. En la oración hemos pedido esto al Señor: 'Guarda tu don'. Hemos pedido la gracia que el Señor guarde el Espíritu Santo en nosotros. El Señor nos dé esta gracia: de guardar siempre en Espíritu Santo en nosotros, ese Espíritu que nos enseña a amar, nos llena de alegría y nos da la paz".

Consagración de México al Espíritu Santo

ANTECEDENTES
Hace 84 años, es uno de los actos del Congreso Eucarístico Nacional de 1924, los Obispos consagraron nuestra patria al Espíritu Santo.
Aunque la petición de esa consagración estuvo respaldada por más de doscientos mil católicos mexicanos adultos. El hecho pasó relativamente desapercibido entre las grandes solemnidades del Congreso Eucarístico. Por eso los Obispos resolvieron ratificar la consagración, rodeado cada uno de su pueblo en sus respectivas diócesis, el día de Pentecostés, 31 de mayo de 1925, día consagrado a la Santísima Virgen María Mediadora de todas las gracias.
Las vicisitudes históricas y políticas por las que México atravesó casi en seguida, lo llevaron a una seria persecución religiosa en la que muchos de nuestros hermanos derramaron su sangre por la confesión de la fe y por el amor a Cristo Rey y Señor. Y, ¿de quién, sino del espíritu Santo, recibieron la fuerza de lo alto para ser testigos de Cristo, aún a costa de sus bienes y de su vida?

SITUACIÓN HOY
Ante el grave momento que vivimos, marcado por la crisis económica, la violencia generalizada, la invasión del narcotráfico, los secuestros, la pérdida de los valores humanos, etc., el Episcopado Mexicano ha decidido renovar la consagración de nuestra patria al Espíritu Santo. Apreciamos como una verdadera gracia de Dios el hecho de que nuestra patria se haya consagrado entonces al Espíritu Santo y nos parece necesario renovar esa consagración en nuestros días.
Por lo mismo, deseamos vivamente que todos nuestros sacerdotes y fieles se hagan conscientes de la gracia que México recibió hace 84 años, que con nosotros den gracias a Dios y que, en la oración, el estudio y la reflexión personal y comunitaria, se dispongan a renovar, a nivel nacional, su Consagración al Espíritu Santo para que todos seamos verdaderos hijos de Dios, hermanos en Cristo de todos los hombres y actuemos con poder en la proclamación del Evangelio y en la salvación integral de México y el mundo.
Esta Consagración es un acto de fe y esperanza con el que manifestamos nuestra firme confianza en Jesucristo, el señor de la historia, que guía nuestros pasos con la sabiduría y fuerza de su Espíritu, en estos momentos de duras pruebas. Pues creemos, es imposible esperar de los solos esfuerzos humanos la solución  a tan grandes problemas; los creyentes estamos anclados en la esperanza que nos produce la Palabra del Señor: “Les daré un corazón nuevo y un Espíritu nuevo. Quitaré de ustedes el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi Espíritu en ustedes y haré que se conduzcan según mis preceptos y observen y practiquen mis normas (Ez 36,25-27)”.
Esto es lo que esperamos de nuestro buen Dios con la Consagración de México al Espíritu Santo. Que a todos nos dé Dios un corazón lleno de amor y de perdón, y nos renueve y guíe con su Espíritu.

QUÉ ES UNA CONSAGRACIÓN
Consagrar nuestra patria al Espíritu Santo no es un acto piadoso son más, es tomar conciencia de que Dios nos ha elegido para Él, para su servicio, para dar frutos de santidad. Es proclamar a Jesucristo como el dueño y Señor de la historia. Es comprometernos en la tarea de hacer de México un templo donde vivan y reinen el amor, la paz, la concordia, los valores.
Consagrar es una acción de Dios con la que Él reserva para sí y destina a su servicio, por mediación de la iglesia, a la criatura que se le ofrece respondiendo a su llamado. De ahí que, consagrarnos al Espíritu Santo, es abrirnos a su divino influjo y ofrecernos para que nos consagre. En realidad, ya fuimos consagrados por Él en el bautismo y la confirmación y, la entrega que ahora queremos reiterar, significa aceptar consciente y libremente la Consagración de la cual fuimos objeto entonces, recibir con renovada fe el Don de Dios Altísimo, entregarnos a Él y comprometernos a ser dóciles a su acción para que manifieste en nosotros y a través de nosotros su divina eficacia, haciéndonos vivir como verdaderos cristianos para edificación de la Iglesia y el mayor bien de todos.
Esto supone una sincera conversión. Cada persona y cada grupo saben o deben tomar conciencia de cuáles con los aspectos de su vida en los que Dios les pide conversión,  tanto en la vida persona y familiar, como en la vida social y eclesial, sea que se trate de laicos o de religiosos y sacerdotes.
Convertirse es reconocerse pecador y arraigado en el mal; es renunciar al pecado y a las ataduras con que nos esclaviza; es pedir perdón y confiar en que se recibe; es conocer la Voluntad de Dios y dedicarse a cumplirla.
Convertirse, también es reconocer que no tenemos la capacidad  para vivir la nueva vida que Dios nos pide con la conversión. La experiencia nos da testimonio de que somos incapaces de cambiar nuestra conducta por nosotros mismos y que necesitamos el auxilio poderoso del Espíritu que cambie nuestros corazones. Cuando uno está más necesitado, tanto más debe acercase al que es la fuente perenne de luz, de fortaleza, de consuelo y de santidad.
Por consiguiente, la Consagración al Espíritu Santo, requiere que nos presentemos con humildad ante Dios, reconociendo que tenemos necesidad de ser salvados, insistiendo en una oración llena de confianza y dispuestos a ratificar nuestra entrega con acciones, mediante las cuales, la vida de Dios se haga presente en nosotros y en las circunstancias que vivimos.
No pensemos, por otra parte, que la Consagración al Espíritu Santo ha de ser un acto transitorio. Ha de ser un proceso permanente de conversión y de entrega en la fe viva y en un amor comprometido, mediante el cual secundemos la acción del Espíritu para que vaya transformando nuestra existencia hasta hacer aparecer la figura de Cristo en nuestras vidas y en las circunstancias familiares, educativas, económicas, políticas y religiosas de nuestra patria.

CONVOCATORIA
Por eso convocamos a la Iglesia católica de México, desde las 15:00 hrs. del día 20 de abril de 2008,  para que estén presentes, en espíritu y de corazón, en la Insigne Nacional Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, donde renovaremos la Consagración de nuestra nación al Espíritu de Santo.
A las 17:00 hrs. será la Eucaristía de apertura  de la LXXXVII Asamblea del Episcopado Mexicano y allí renovaremos la Consagración del país al Espíritu Santo, con la presencia de todos los señores Obispos de la CEM y de su Excelencia el Nuncio Apostólico; así mismo, celebraremos el Día del Papa.
Creemos que la acción del Espíritu Santo que renueva la paz de la tierra nos conducirá a confesar con la libertad de hijos de Dios que Jesús es el Señor, no sólo de nuestras personas, sino de la sociedad y sus estructuras, del mundo con sus bienes, y de todos los hombres con sus legítimas aspiraciones, con sus gozos y esperanzas.
Creemos que el Espíritu de caridad unificará los distintos grupos dentro de la iglesia, dará luz y generosidad a las familias cristianas para realizar su misión, iluminará a los responsables de la educación, moverá a llevar una vida económica según la enseñanza de la iglesia sobre la justicia social, impulsará a muchos a la práctica de una actividad política en consonancia con las exigencias de la fraternidad humana y del amor cristiano y llevará a  los religiosos y sacerdotes a vivir, en el gozo y gratitud al Señor, la entrega de su vocación, comprometidos más que nunca con la iglesia en su verdadera renovación.
Creemos que el Espíritu, que es exigente, nos saque de cualquier anquilosamiento y nos libere de toda pereza de corazón, de lo mediocre, de lo cansado, de lo lánguido y sin valor, con el fuego celestialmente vivo y nos haga sinceros y exigentes con nosotros mismos para estar a la altura de la hora presente.
Creemos que le soplo potente, animoso y seguro del Espíritu, nos dará creatividad para presentar el Evangelio de siempre ante un pensamiento y una sociedad en cambios constantes y nos infundirá la audacia necesaria para ser los cristianos que Dios quiere que seamos en las presentes circunstancias, decididos a las más radicales empresas ante una situación extrema.
Todo esto que creemos, lo esperamos de nuestra Consagración al Espíritu Santo, junto con nuestra renovación personal y con la gracia de ser transformados por el Espíritu  de Santidad en la imagen del  Hijo a fin de que todos los católicos mexicanos presentemos ante los ojos del Padre y a la mirada de los hombres, en toda circunstancia personal, familiar y social, el verdadero rostro de Cristo.
Que la Santísima Virgen María, que en el Cenáculo perseveró en oración con los Apóstoles implorando con sus ruegos el Dios del Espíritu, y que en su advocación de Guadalupe fue la mediadora de la Consagración Solemne de la Nación Mexicana, hace 84 años, ahora nos presida y nos ayude a renovarla a fin de que su Hijo Jesucristo derrame sobre la Iglesia en México y sobre todo el pueblo mexicano, una renovada plenitud de Espíritu Santo y dador de vida nueva.



+ José Leopoldo González González
Secretario General de la CEM




LA CONSAGRACIÓN DEL MUNDO AL ESPÍRITU SANTO.
El Espíritu Santo es la Luz de las inteligencias y El Fuego de Los Corazones. La luz ilumina el Corazón del hombre, Pero también es un lazo de Amor. Pero ante Todo el Espíritu Santo es  UNA PERSONA de la Santísima Trinidad y de El PROCEDE Toda la Creación Pero muy particularmente "la Nueva Creación en Cristo".

La Salvación Que Dios Tiene Preparada para Quienes le aman sí manifestara Al final, del mundo,cuando Cristo  devuelva al Padre la Creación purificada Por Su sangre  y  el soplo divino de El Mismo, su Propio Espíritu con que inicialmente nos Hizo a su imagen y semejanza, nos devuelva a la Condición de Hijos en el Hijo . 

Pero también ahora aquí en la tierra estamos en espera de un mundo nuevo.


" Hace mucho tiempo que vengo insinuando este Mi deseo  de que se consagre el universo entero  al Espíritu Santo, para que se derrame en la tierra un nuevo Pentecostes".
Entonces, cuando esto llegue, el mundo se espiritualizara por la unción santa de pureza y de amor con que la bañara el Soplo vivificante y puro, el Purismo Espíritu.
Barrera este Santo soplo todas las impurezas en los corazones, y todos los errores en las inteligencias que correspondan a su influjo. La faz del mundo se renovara y todas las cosas se restauraran en Mi. Pero sobretodo mis sacerdotes serán los primeros en la restauración universal.

En estos últimos tiempos ha puesto su trono la sensualidad en el mundo, esa vida de los sentidos que ofusca y apaga la luz de la fe en las almas. Y por eso más que nunca se necesita que el Espíritu Santo venga a destruir y a aniquilar a Satanás que en esta forma se va introduciendo hasta en la Iglesia. 
Al enviar al mundo un como segundo Pentecostés quiero que arda, quiero que se limpie, ilumine e incendie y purifique con la luz y el fuego del Espíritu SantoLa última etapa del mundo debe señalarse muy especialmente por la efusión de este Santo Espíritu. Quiere reinar en los corazones y en el mundo entero; más que para su gloria, para hacer amar al Padre y dar testimonio de Mi, aunque su gloria es la de toda la Trinidad.Su primer paso es el pleno reinado del Espíritu Santo en los sacerdotes, la santificación universal de los sacerdotes, por medio de la cual Jesús se hará presente de nuevo para salvarnosuna nueva resurrección superior a la resurrección de Lazaro, la de todos sus sacerdotes a favor de toda la Iglesia. Luego reinara en las almas, en las naciones y en el mundo entero.

 "El Espíritu Santo es la presencia viva de Dios en la Iglesia".

" Yo el Verbo - y el Espíritu Santo estamos empeñados en esta ultima etapa del mundo, en levantar a la Iglesia con sacerdotes santos; y por este medio divino del Verbo y del  Espíritu Santo con Maria, se hará una reacción universal".

"Vendrá una nueva redención, no por mi pasión humana, sino por mi pasión en las almas crucificadasy un nuevo Pentecostes por el impulso vivo y ardiente del  Espíritu Santo, para honra del Padre, que es el fin que nos proponemos el  Espíritu Santo y Yo.

Para alcanzar lo que pido deben todos los sacerdotes hacer una consagración  al Espíritu Santo, pidiéndole, por intercesión de María, que venga a ellos como en un "nuevo Pentecostés",  y que los purifique, los enamore, los posea, los unifique, los santifique  y los transforme en Mi

En cierto sentido puede decirse que el Verbo recibió el ser del Padre por el amor; que el amor es la substancia del Verbo por ser la substancia del Padre; que el Padre engendró al Hijo y con El a su Iglesia, a los sacerdotes y a las almas por el amor.
Y debe imitar al Espíritu Santo siendo amorenamorando a las almas del amor; fundido en la caridad, endiosado en el amor, debe dar testimonio  del Verbo por amor y unificar a todas las almas en la Trinidad, que es amor en todos sus aspectos, en todas las infinitas consecuencias.
El amor salvará al mundo y la personificación del Amor es el Espíritu Santo. Vendrá el reinado universal del Espíritu Santo, porque es el dulcisimo nudo eterno; el que concilia, el que une, identifica y salva.
El Espíritu Santo con María, repito, harán que todo  se restaure en Mi, que soy su centro; harán que reine Yo como Rey Universal en el orbe entero; harán que mi corazón sea honrado en sus últimas fibras y dolores internos, y completaran las prerrogativas de María, Esposa del Espíritu Santo.
“El Espíritu Santo rige el mundo de la gracia”. Este divino Espíritu con su luz destruirá muchos errores en le mundo , espiritualizara los corazones, hará que el mudo se incline ante el estandarte salvador de la Cruz, y sobre todo, exaltará a su Iglesia con sacerdotes transformados en Mi, y así hará que vuelva Yo al mundo en ellos, como único Sacerdote, único digno de glorificar a mi Padre, con todos los sacerdotes en Mi, y toda la humanidad en ellos, formando por fin, no miembros dispersos y dislocados, sino un solo pastor, el Papa; y todos en Mi, en la Unidad de la Trinidad.

“ Hace mucho tiempo que vengo insinuando este mi deseo, de que se consagre el universo al Espíritu Santo, para que se derrame en la tierra como un nuevo PentecostésEntonces, cuando esto llegue, el mundo se espiritualizara con la unción santa de pureza y de amor con que lo bañara el Soplo vivificante y puro, el Purísimo Espíritu” 

ANTECEDENTES
Hace 84 años, es uno de los actos del Congreso Eucarístico Nacional de 1924, los Obispos consagraron nuestra patria al Espíritu Santo. Aunque la petición de esa consagración estuvo respaldada por más de doscientos mil católicos mexicanos adultos. El hecho pasó relativamente desapercibido entre las grandes solemnidades del Congreso Eucarístico. Por eso los Obispos resolvieron ratificar la consagración, rodeado cada uno de su pueblo en sus respectivas diócesis, el día de Pentecostés, 31 de mayo de 1925, día consagrado a la Santísima Virgen María Mediadora de todas las gracias.
Las vicisitudes históricas y políticas por las que México atravesó casi en seguida, lo llevaron a una seria persecución religiosa en la que muchos de nuestros hermanos derramaron su sangre por la confesión de la fe y por el amor a Cristo Rey y Señor. Y, ¿de quién, sino del espíritu Santo, recibieron la fuerza de lo alto para ser testigos de Cristo, aún a costa de sus bienes y de su vida?

SITUACIÓN HOY
Ante el grave momento que vivimos, marcado por la crisis económica, la violencia generalizada, la invasión del narcotráfico, los secuestros, la pérdida de los valores humanos, etc., el Episcopado Mexicano ha decidido renovar la consagración de nuestra patria al Espíritu Santo. Apreciamos como una verdadera gracia de Dios el hecho de que nuestra patria se haya consagrado entonces al Espíritu Santo y nos parece necesario renovar esa consagración en nuestros días.
Por lo mismo, deseamos vivamente que todos nuestros sacerdotes y fieles se hagan conscientes de la gracia que México recibió hace 84 años, que con nosotros den gracias a Dios y que, en la oración, el estudio y la reflexión personal y comunitaria, se dispongan a renovar, a nivel nacional, su Consagración al Espíritu Santo para que todos seamos verdaderos hijos de Dios, hermanos en Cristo de todos los hombres y actuemos con poder en la proclamación del Evangelio y en la salvación integral de México y el mundo.
Esta Consagración es un acto de fe y esperanza con el que manifestamos nuestra firme confianza en Jesucristo, el señor de la historia, que guía nuestros pasos con la sabiduría y fuerza de su Espíritu, en estos momentos de duras pruebas. Pues creemos, es imposible esperar de los solos esfuerzos humanos la solución  a tan grandes problemas; los creyentes estamos anclados en la esperanza que nos produce la Palabra del Señor: “Les daré un corazón nuevo y un Espíritu nuevo. Quitaré de ustedes el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi Espíritu en ustedes y haré que se conduzcan según mis preceptos y observen y practiquen mis normas (Ez 36,25-27)”.
Esto es lo que esperamos de nuestro buen Dios con la Consagración de México al Espíritu Santo. Que a todos nos dé Dios un corazón lleno de amor y de perdón, y nos renueve y guíe con su Espíritu.


QUÉ ES UNA CONSAGRACIÓN
Consagrar nuestra patria al Espíritu Santo no es un acto piadoso son más, es tomar conciencia de que Dios nos ha elegido para Él, para su servicio, para dar frutos de santidad. Es proclamar a Jesucristo como el dueño y Señor de la historia. Es comprometernos en la tarea de hacer de México un templo donde vivan y reinen el amor, la paz, la concordia, los valores.
Consagrar es una acción de Dios con la que Él reserva para sí y destina a su servicio, por mediación de la iglesia, a la criatura que se le ofrece respondiendo a su llamado. De ahí que, consagrarnos al Espíritu Santo, es abrirnos a su divino influjo y ofrecernos para que nos consagre. En realidad, ya fuimos consagrados por Él en el bautismo y la confirmación y, la entrega que ahora queremos reiterar, significa aceptar consciente y libremente la Consagración de la cual fuimos objeto entonces, recibir con renovada fe el Don de Dios Altísimo, entregarnos a Él y comprometernos a ser dóciles a su acción para que manifieste en nosotros y a través de nosotros su divina eficacia, haciéndonos vivir como verdaderos cristianos para edificación de la Iglesia y el mayor bien de todos.

Esto supone una sincera conversión. Cada persona y cada grupo saben o deben tomar conciencia de cuáles con los aspectos de su vida en los que Dios les pide conversión,  tanto en la vida persona y familiar, como en la vida social y eclesial, sea que se trate de laicos o de religiosos y sacerdotes.

Convertirse es reconocerse pecador y arraigado en el
males renunciar al pecado y a las ataduras con que nos esclaviza; es pedir perdón y confiar en que se recibe; es conocer la Voluntad de Dios y dedicarse a cumplirla.

Convertirse, también es reconocer que no tenemos la capacidad  para vivir la nueva vida que Dios nos pide con la conversión. La experiencia nos da testimonio de que somos incapaces de cambiar nuestra conducta por nosotros mismos y que necesitamos el auxilio poderoso del Espíritu que cambie nuestros corazones. Cuando uno está más necesitado, tanto más debe acercase al que es la fuente perenne de luz, de fortaleza, de consuelo y de santidad.

Por consiguiente, la Consagración al Espíritu Santo, requiere que nos presentemos con humildad ante Dios, reconociendo que tenemos necesidad de ser salvados, insistiendo en una oración llena de confianza y dispuestos a ratificar nuestra entrega con acciones, mediante las cuales, la vida de Dios se haga presente en nosotros y en las circunstancias que vivimos.

No pensemos, por otra parte, que la Consagración al Espíritu Santo ha de ser un acto transitorio. Ha de ser un proceso permanente de conversión y de entrega en la fe viva y en un amor comprometido, mediante el cual secundemos la acción del Espíritu para que vaya transformando nuestra existencia hasta hacer aparecer la figura de Cristo en nuestras vidas y en las circunstancias familiares, educativas, económicas, políticas y religiosas de nuestra patria.

Consagración de México al Espíritu Santo

 Espíritu Santo fuente de vida y santidad.
Hoy los Obispos, Sacerdotes, Religiosos y Religiosas y Fieles Laicos, te renovamos la consagración de nuestra Patria.
 En este momento decisivo de nuestra historia recurrimos a Ti,  Espíritu del Padre y del Hijo, para que reavives nuestra fe y nuestra esperanza, y nos impulses a construir una nación mas justa, fraterna y solidaria.
 Llena de tus dones y carismas a quienes hemos recibido el Bautismo, para que, como discípulos escuchemos y vivamos el Evangelio y, como misioneros, anunciemos a Jesucristo hasta los últimos rincones de nuestro país, y mas allá de sus fronteras.
 Derrama tu fuerza y tu luz sobre los Laicos, para que con su testimonio de vida y su acción apostólica transformen desde dentro las realidades temporales y hagan que nuestros pueblos tengan vida en abundancia.
 Espíritu Santificador !Ven sobre las personas consagradas! para que, siguiendo radicalmente a Jesucristo, y colaborando, desde su carisma, con la misión eclesial, impulsen y establezcan el Reinado de Dios en nuestra patria.
 Y a los Obispos, juntamente con los Presbíteros, transformarlos en Jesucristo, Buen Pastor, e impulsalos a entregar la vida sirviendo al Pueblo de Dios.
   Espíritu creador, el igual que en la mañana de Pentecostes, estamos hoy reunidos en oración, con Maria, nuestra Madre, que Ella sea la estrella de la nueva Evangelización, que los que creemos en Cristo debemos realizar en estos tiempos difíciles.
 Fuego divino, !Ven a nosotros, ungenos, consagranos! y realiza en nuestra patria las maravillas que obraste al comienzo de la Iglesia, para que esta consagración de inicio a un Nuevo Pentecostes, y lleguemos a ser el país de la esperanza, del amor, de la alegría y de la paz,  Amen.


CONVOCATORIA
Por eso convocamos a la Iglesia católica de México, desde las 15:00 hrs. del día 20 de abril de 2008,  para que estén presentes, en espíritu y de corazón, en la Insigne Nacional Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, donde renovaremos la Consagración de nuestra nación al Espíritu de Santo.

A las 17:00 hrs. será la Eucaristía de apertura  de la LXXXVII Asamblea del Episcopado Mexicano y allí renovaremos la Consagración del país al Espíritu Santo, con la presencia de todos los señores Obispos de la CEM y de su Excelencia el Nuncio Apostólico; así mismo, celebraremos el Día del Papa.
Creemos que la acción del Espíritu Santo que renueva la paz de la tierra nos conducirá a confesar con la libertad de hijos de Dios que Jesús es el Señor, no sólo de nuestras personas, sino de la sociedad y sus estructuras, del mundo con sus bienes, y de todos los hombres con sus legítimas aspiraciones, con sus gozos y esperanzas.
Creemos que el Espíritu de caridad unificará los distintos grupos dentro de la iglesia, dará luz y generosidad a las familias cristianas para realizar su misión, iluminará a los responsables de la educación, moverá a llevar una vida económica según la enseñanza de la iglesia sobre la justicia social, impulsará a muchos a la práctica de una actividad política en consonancia con las exigencias de la fraternidad humana y del amor cristiano y llevará a  los religiosos y sacerdotes a vivir, en el gozo y gratitud al Señor, la entrega de su vocación, comprometidos más que nunca con la iglesia en su verdadera renovación.
Creemos que el Espíritu, que es exigente, nos saque de cualquier anquilosamiento y nos libere de toda pereza de corazón, de lo mediocre, de lo cansado, de lo lánguido y sin valor, con el fuego celestialmente vivo y nos haga sinceros y exigentes con nosotros mismos para estar a la altura de la hora presente.
Creemos que le soplo potente, animoso y seguro del Espíritu, nos dará creatividad para presentar el Evangelio de siempre ante un pensamiento y una sociedad en cambios constantes y nos infundirá la audacia necesaria para ser los cristianos que Dios quiere que seamos en las presentes circunstancias, decididos a las más radicales empresas ante una situación extrema.

Todo esto que creemos, lo esperamos de nuestra Consagración al Espíritu Santo, junto con nuestra renovación personal y con la gracia de ser transformados por el Espíritu  de Santidad en la imagen del  Hijo a fin de que todos los católicos mexicanos presentemos ante los ojos del Padre y a la mirada de los hombres, en toda circunstancia personal, familiar y social, el verdadero rostro de Cristo.

Que la Santísima Virgen María, que en el Cenáculo perseveró en oración con los Apóstoles implorando con sus ruegos el Dios del Espíritu, y que en su advocación de Guadalupe fue la mediadora de la Consagración Solemne de la Nación Mexicana, hace 84 años, ahora nos presida y nos ayude a renovarla a fin de que su Hijo Jesucristo derrame sobre la Iglesia en México y sobre todo el pueblo mexicano, una renovada plenitud de Espíritu Santo y dador de vida nueva.



José Leopoldo González González
Secretario General de la CEM


CONSAGRACIÓN DE MÉXICO AL ESPÍRITU SANTO 2009
NACIDO DE UNA TOMA DE CONCIENCIA HISTÓRICA
«La adoración a Cristo Rey y la celebración universal de su fiesta, la devoción eucarística, la consagración de México al Espíritu Santo, el amor a María de Guadalupe y al Papa, serán una parte esencial de nuestra identidad religiosa y nacional»
Una historia que estamos construyendo en tiempo difíciles
1924:   I Congreso Eucarístico Nacional
1925:   Solemnidad de Pentecostés
1975:   Renovación de la Consagración
Comunicado CEM, febrero 9, 2009
«En estos tiempos que plantean grandes retos, «los Obispos de América Latina hemos señalado que la sociedad actual experimenta un Cambio de Época, producto de un proceso de globalización que afecta prácticamente todos los ámbitos del desarrollo del ser humano: cultural, político, social, educativo, económico, religioso y tecnológico» (cf. Comunicado de prensa de la CEM, 9 febrero 2009), recordamos a Jesús, quien atento y bondadoso, repite su saludo de paz, muestra las insignias de su pasión y sopla sobre nosotros para entregarnos su Espíritu»  (cf. Jn 20,19-20).
«Ahora nos disponemos a renovar dicha consagración en cada una de las Arquidiócesis y Diócesis, el domingo de 
Pentecostés, 31 de mayo de 2009.
Deseamos que en nuestra patria, en nuestro continente y en el mundo entero, experimentemos la gracia de «un nuevo Pentecostés que nos libre de la fatiga, la desilusión, la acomodación al ambiente; una venida del Espíritu que renueve nuestra alegría y nuestra esperanza» (Aparecida 362).
«Invitamos a todos los fieles a prepararse  para la renovación que haremos  los Obispos de México,  de la consagración del País al Espíritu Santo,  el lunes 20 de abril»
Materiales de apoyo para la preparación  y la celebración:
La carta del Arzobispo u Obispo diocesano invitando a todas 
las personas que forman la Iglesia local a ser parte viva de esta celebración.
La invitación del Presidente a nombre de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
Una síntesis histórica.
Cinco fichas para la reflexión, encaminadas a profundizar sobre el significado de la consagración al Espíritu Santo y los compromisos que de allí se desprenden.
Diversas fórmulas para hacer la consagración al Espíritu Santo.
SÍNTESIS HISTÓRICA
Introducción.
Antecedentes remotos y próximos.
Momentos de la Consagración (1924 y 1925),
Renovación de la Consagración 1975
Nuevo Proyecto 2009: abril 20 y mayo 31.
Conclusión.
FICHAS PARA LA REFLEXIÓN
Quien es el Espíritu Santo.
La acción del Espíritu Santo en la Iglesia y en cada creyente.
¿En qué consiste la consagración al Espíritu Santo?
Urgencia de esta consagración al Espíritu Santo
Discípulos y misioneros de Jesucristo consagrados al Espíritu Santo.
FÓRMULAS  PARA LA CONSAGRACIÓN
Introducción: lineamientos generales.
Consagración de la Diócesis.
Consagración de la parroquia.
Consagración de la Vida Consagrada.
Consagración de la familia.
Consagración de cada persona.
Mons. Carlos Aguiar Retes, Presidente de la Conferencia del 
Episcopado Mexicano


La Era del Espíritu Santo.
Concepción_Cabrera_de_Armida.jpg
Conchita Armida.

“Hace mucho tiempo que vengo indicando este mi deseo de que se consagre el universo al Divino Espíritu para que se derrame en la tierra como un "segundo Pentecostés" (Diario T. 51, p. 135, marzo 11, 1928).
“Ha llegado el momento de que se acuda solo al único remedio para contrarrestar la satánica avenida que anega al mundo con el desenfreno infernal de las pasiones; y este remedio le corresponde a mi Iglesia en sus sacerdotes, y consiste en su transformación en Mi, como lo he explicado, en la consumación de esa transformación, que ahora no es solo un paso mas de perfección voluntaria, sino un sagrado deber, en el que va vinculada la salvación del mundo y la gloria de la Trinidad.  A esto se encuentra vinculada mi victoria sobre el infierno, mi triunfo y el de la Iglesia sobre las potencias infernales”.
Tomado de las Revelaciones hechas por el Señor a Concepción Cabrera de Armida o Conchita (nombre con el que fue  conocida). Nació el 8 de diciembre de 1862 en el seno de una familia acomodada en la Hacienda de Jesús María en San Luis Potosí, ciudad del norte de México. Contando con 21 años de edad firmó compromiso con Francisco Armida, contrayendo nupcias en el la Iglesia del Carmen el 8 de noviembre de 1884. El matrimonio tuvo entre 1885 y 1899 nueve hijos. El 17 de septiembre de 1901 muere Francisco Armida.
Concepción Cabrera se dedicó, tras quedar viuda, al estudio y al apoyo del estudio de sus hijos, nunca entró  a la vida religiosa. Esta mujer mexicana esconde en el fondo de su alma una extraordinaria vida apostólica, un ardor heroico para imitar a Jesús e identificarse con el Crucificado. Sin haber vivido nunca en un claustro, Concepción Cabrera de Armida es la inspiradora de la Obras de la Cruz. Prolífica escritora mística, Conchita ha dejado sesenta y seis volúmenes manuscritos, una obra tan amplia como la de Tomás de Aquino, un trabajo inmenso, un Diario espiritual que encierra tesoros de enseñanzas, de luz para toda la Iglesia y todos los hombres de hoy. Murió el 3 de marzo de 1937, a la edad de 75 años. Fue reconocida como Venerable el 20 de diciembre de 1999 por Juan Pablo II. He aquí pues estas revelaciones hechas por el Señor a Conchita sobre el Espíritu Santo, el segundo Pentecostés y la Era del Espíritu Santo; se contienen en el libro de M. M. Philipon, o.p., titulado : Conchita -Diario Espiritual de una Madre de familia.
Páginas 100 -103
Para muchos cristianos el Espíritu Santo es un desconocido. El Señor revela a Conchita su identidad personal en el seno de la Trinidad donde. El es el Amor, y su Misión  en la tierra: conducir a las almas al hogar del Amor; de aquí la necesidad del Reinado del Espíritu  Santo y la urgencia de una renovación de su culto.
La frase capital nos recuerda que .su misión en el cielo, su Vida, su Ser: es el Amor... Existe un tesoro escondido, una riqueza que no ha sido explotada ni se aprecia en su verdadero valor, siendo que es lo más grande del cielo y de la tierra: el Espíritu Santo.  No, ni el mundo de las almas lo conoce debidamente. El es la luz de las inteligencias y el fuego de los corazones;  y si hay tibieza, y si hay frio y debilidad, y tantos males que aquejan al mundo espiritual, es porque no se acude al Espíritu Santo.
Su misión en el cielo, su vida, su Ser, es el Amor; y en la tierra, llevar a las almas a ese centro del amor que es Dios. Con El se tiene cuanto se puede apetecer, y si hay tristeza es porque no se acude al divino Consolador, que es el gozo completo del espíritu; si hay flaqueza es porque no se acude a la fortaleza invencible; si hay errores es porque se desprecia al que es la luz; si se extingue la fe es porque falta el Espíritu Santo.
No, no se le da el culto que se le debiera dar en cada corazón, en la Iglesia entera, al Espíritu Santo; y la mayor parte de los males por los que se llora en la Iglesia y en el campo de las almas es porque no se le da toda la primacía que Yo le di a este Santo Espíritu, a esa tercera Persona de la Trinidad, que tuvo parte tan activa en la Encarnación del Verbo y en el establecimiento de la Iglesia. Se le ama con tibieza, se le invoca sin fervor y en muchos corazones, aún de los Míos, ni  siquiera se le recuerda y esto lastima muy hondamente a mi Corazón.
Es tiempo ya de que el Espíritu Santo reine, decía el Señor 
como conmovido, y no allá lejos, como una cosa altísima, aunque lo es; y no hay cosa más grande que El, porque es Dios, conjunto y consubstancial con el Padre y con el Verbo, sino acá cerca, en cada alma y corazón, en todas las arterias de mi Iglesia. El día que circule por cada Pastor, por cada sacerdote, como su sangre, así de íntimo, el Espíritu Santo, se renovaran las virtudes teologales, que languidecen aún en los que sirven a mi Iglesia, por la falta del Espíritu Santo. Entonces cambiara el mundo, pues todos los males que en el se lamentan hoy tienen por causa el alejamiento del Espíritu Santo, su remedio único.
Que reaccionen mis ministros en la Iglesia por medio del Espíritu Santo y todo el mundo de las almas sera divinizado. El es el eje en donde todas las virtudes giran,  y no hay virtud verdadera sin el Espíritu Santo.
El impulso celestial para levantar a mi Iglesia de cierta postración en que yace está en que se active el culto del Espíritu Santo, en que se le de su lugar, es decir, el primer lugar en las inteligencias y en las voluntades.  Nadie sera pobre con esta riqueza celestial, y el Padre y el Verbo que soy Yo deseamos la renovación palpitante, vivificante de su reinado en la Iglesia.
- Señor, pero si en la Iglesia si reina el Espíritu Santo, porque te quejas?
- Ay de ella si no fuera así!  El es el alma de esa lglesia tan amada. Pero de lo que me quejo es de que muchos no se dan cuenta de ese favor celestial, no le dan toda la importancia que se debe, lo hacen rutina; y languideciendo su devoción en los corazones es muy tibia, es secundaria, y esto trae males sin cuento, tanto a la Iglesia como a las almas en general. Por esto las Obras de la Cruz vienen a renovar su devoción y a extenderla por toda la tierra. Que impere en las almas este Santo Espíritu y el Verbo sera conocido y honrado, tomando la Cruz un impulso nuevo en las almas, espiritualizadas por el divino amor.
A medida que el Espíritu Santo reine se irá destruyendo el sensualismo que hoy inunda la tierra, y nunca enraizara  la Cruz si antes no prepara el terreno el Espíritu Santo. Por esto se apareció El primero a tu vista que la Cruz: por esto preside en la Cruz del Apostolado.
Uno de los principales frutos de la Encarnación mística  es el reinado del Espíritu Santo que debe consumir el materialismo.. (Diario T. 35, p. 66-71, febrero 19, 1911).
{…..}  .Creen las almas muy lejos al Espíritu Santo, muy elevado y por encima, y es, por decirlo así, la Persona divina más asistente con la criatura. La sigue a todas  partes, la impregna de Sí mismo, la llama, la cuida, la cobija, la hace su templo vivo, la defiende, la ayuda, la ampara del enemigo, y más cerca está que ella misma. Todo lo bueno que el alma ejecuta es por su inspiración, por su luz, por su gracia y auxilio.
Y no se le invoca y no se le nombra ni se le agradece la acción tan profunda e inmediata con cada alma!
Si llamas al Padre, si lo amas, es por el Espíritu Santo. Si te enamoras de Mi, si me conoces, si me sirves, si me copias, si te unes a mis quereres y a mi Corazón es por el Espíritu Santo.
Se le considera intangible, y lo es, pero no hay sin embargo cosa más sensitiva, más cerca y al alcance de la criatura en su miseria que la altura más grande, que el Espíritu santísimo que se refleja y es una misma santidad y poder con el Padre y con el Hijo.
Y los siglos han pasado siendo El siempre el principio de todas las cosas, el sello sagrado de las almas, el carácter del sacerdote, la luz de la fe, el que infunde todas las virtudes, el riego que fecundiza el campo de la Iglesia, y sin embargo ni se le estima, ni se le conoce, ni se le agradece su influencia siempre santificadora. Si hay ingratitud para M. en el mundo más la hay para con el Espíritu Santo. Por esto, al acabarse los tiempos quiero que se extienda su gloria. Uno de los dolores más crueles para mi corazón fue el de la ingratitud en todos los tiempos; el de la idolatría, entonces adorando ídolos,  y hoy adorándose los hombres a si mismoses decir, el alejamiento del Espíritu Santo.
En estos últimos tiempos ha puesto su trono la sensualidad en el mundo, esa vida de los sentidos que ofusca y apaga la luz de la fe en las almas. Y por eso más que nunca se necesita que el Espíritu Santo venga a destruir y a aniquilar a Satanás que en esta forma se va introduciendo hasta en la Iglesia. (Diario T. 40, p. 186-18, enero 26, 1915). Páginas 154 -155
Al enviar al mundo un como segundo Pentecostés quiero que arda, quiero que se limpie, ilumine e incendie y purifique con la luz y el fuego del Espíritu SantoLa última etapa del mundo debe señalarse muy especialmente por la efusión de este Santo Espíritu. Quiere reinar en los corazones y en el mundo entero; más que para su gloria, para hacer amar al Padre y dar testimonio de M., aunque su gloria es la de toda la Trinidad.(Diario T. 40, p. 180, enero 26, 1916).T
Dile al Papa que es mi voluntad que en todo el mundo cristiano se clame al Espíritu Santo implorando la paz y su reinado en los corazones.  Sólo este Santo Espíritu puede renovar la faz de la tierra y traer la luz, la unión  y la caridad a los  corazones.
El mundo se hunde porque se ha alejado del Espíritu Santo y todos los males que le aquejan tienen su origen en esto. Ahí está el remedio porque El es el Consolador, el autor de toda gracia, el lazo de unión  entre el Padre y el Hijo y el Conciliador por excelencia porque es caridad, es el Amor increado y eterno.
Que a ese Santo Espíritu acuda todo el mundo pues ha llegado el tiempo de su reinado y esta última etapa del mundo a El le pertenece muy especialmente para ser honrado y exaltado. Que la Iglesia lo pregone, que las almas lo amen,  que el mundo entero se le consagre y vendrá la paz,  juntamente con una reacción moral y espiritual más grande que el mal que a la tierra aqueja.
Que a la mayor brevedad se proceda a llamar con oraciones, penitencias, y lágrimas a este Santo Espíritu, suspirando por su venida. Y vendrá., Yo lo enviaré otra vez de una manera patente en sus efectos, que asombrara e impulsará a la Iglesia a grandes triunfos.(Diario T. 42, p. 156-158, septiembre 27, 1918). Pide esta reacción, este "nuevo Pentecostés", que mi Iglesia necesita: sacerdotes santos por el Espíritu Santo. El mundo se hunde porque faltan sacerdotes de fe que lo saquen del abismo en que se encuentra; sacerdotes de luz para iluminar los caminos del bien: sacerdotes puros para sacar del fango a tantos corazones: sacerdotes de fuego que llenen de amor divino al universo entero.
Pide, clama al cielo, ofrece al Verbo para que todas las cosas se restauren en Mi por el Espíritu Santo.. (Diario T. 49. p. 250-251, noviembre 1. , 1927).T
Quiero volver al mundo en mis sacerdotes: quiero renovar al mundo de las almas manifestándome  Yo mismo en mis sacerdotes: quiero dar un poderoso impulso a mi lglesia infundiéndole  como un "nuevo Pentecostés", el Espíritu Santo en mis sacerdotes.(Diario T. 50, p. 165, enero 5, 1928).T
Para alcanzar lo que pido deben todos los sacerdotes hacer una consagración  al Espíritu Santo, pidiéndole, por intercesión de María, que venga a ellos como en un "nuevo Pentecostés",  y que los purifique, los enamore, los posea, los unifique, los santifique  y los transforme en Mi. (Diario T. 50, p. 296, enero 25, 1928).
Algún  día,  y no lejano,  en el centro de mi Iglesia,  en san Pedro, se llegara  a hacer la consagración del mundo al Espíritu Santo,  y las gracias especiales de este divino  Espíritu se derramarán  en el Papa feliz que esto haga.


! Ven a Reinar Espíritu de Amor!
! Estrella de la Evangelización , llévanos a Jesús !.



QUE DICE JESÚS SOBRE LOS ULTIMOS TIEMPOS.
"Jerusalen, Jerusalen que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados. Cuantas veces he querido reunir a tus hijos como la gallina reúne a sus polluelos  bajo sus alas y no has querido".
Pues bien, vuestra casa va a quedar desierta y a Mi ya no me veréis hasta que esteis dispuestos a decir:  !Bendito el que viene en nombre del Señor!. "Baruk ha va be Shem Adonai". Hay en esta frase UNA CITA de Jesús con su pueblo. Algunos piensan que se trata de la ultima venida de Cristo, pero, ¿quien sabe lo que esta en los designios de Dios para con su pueblo?.. Ese pueblo que, como dice San Pablo en Rom. 11, sigue siendo el mas amado, por la sencilla razón de que "Dios no se arrepiente nunca de sus dones".

EL DISCURSO ESCATOLOGICO.
Es la quinta y ultima sección de Mateo antes de entrar a narrar la Pasión de Jesús.
Esjaton significa lo ultimo y por lo mismo, es este discurso escatologico donde Jesús expresa lo que El piensa  del fin del mundo y de su venida gloriosa.
1.-  La destrucción de Jerusalen
No sabemos hasta donde, Jesús en su vida mortal, compartía la opinión de los Judíos de que estas cosas estaban por cumplirse. 
Jesús afirma, lleno de tristeza, que todo eso sera destruido y que no quedar mas que piedra sobre piedra. La frase, "estas cosas pasaran antes de que termine esta generación", no sabemos si se aplica únicamente a la destrucción de Jerusalen, a las guerras, a las persecuciones, o si también a la Parusia.

2.-  Su venida gloriosa
En todo caso por la tradición y por los textos mismos del Nuevo testamento, si queda muy claro que la primera comunidad cristiana estaba muy segura de que el regreso de Cristo no se haría esperar mucho. La primera comunidad cristiana, todos los días suspiraba anhelante !MARAN ATA!, "Ven Señor Jesús". 
La Iglesia, aunque ya no en ansiosa espera, lo sigue llamando en todas las Misas, justamente al momento de su venida sobre el altar. "HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA". y un poco después "Cada vez que comemos este pan y vevemos este cáliz recordamos tu muerte y anunciamos tu Resurrección hasta que vuelvas". Finalmente después del Padre Nuestro "para que podamos vivir libres de pecado y toda perturbación MIENTRAS ESPERAMOS la venida gloriosa de Nuestro Señor Jesucristo".
 Es cierto que esta expectativa de la Parusia ya no es para los Católicos el resorte su espiritualidad, como lo es para los Testigos y los Adventistas, peros si esta en la conciencia implícita de toda Fe en Cristo. Es curios que en todas las apariciones recientes de la Santísima Virgen Maria, siempre seles pide a los videntes que anuncien la penitencia y la conversión, como en los días de Noe, para anticipar estos días de prueba.
   
3.- El Juicio final.
Lo que llamamos el juicio final es la manifestación del supremo poder que que la ha dado el Padre a Cristo Redentor. Solo El que ha regresado de la muerte, trae consigo la novedad de una vida absolutamente otra. 
Del verso 1 al 46 se presenta al descripción del juicio del Hijo del Hombre sobre todas las criaturas. Jesús dice que los hombres no van a ser juzgados por sus ideas. Al apelar como razón del premio o del castigo a la presencia misteriosa de Cristo en cada hombre, lo único que se le pide son las obras concretas a favor del hermano y nada mas. "tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber". Como dijo bellamente San Juan de la Cruz. "EN LA TARDE DE LA VIDA SOLO SEREMOS EXAMINADOS SOBRE EL AMOR".
Si supiéramos contemplar a toda persona con mirada profunda, veríamos lo que lleva dentro: La imagen de Dios. Por eso Jesús ama de tal manera a las almas, porque ve lo divino que hay en ellas. La imagen de Dios oculta en su alma.
Todas las cosas esconden y manifiestan a Dios. En todas las personas, las cosas y los acontecimientos, debemos ver la huella de Dios. En todas las cosas y ocupaciones Dios se nos da, se comunica con nosotros. En cualquier acontecimiento esta su mano, esta su amor y muchas veces el dolor y la humillación son los medios mas eficaces para volver a llevarnos a Dios.. "No hay nada casual en nuestra vida, todo ha sido dispuesto por el amor del Padre".
Por ejemplo, se nos presenta una pena, la vemos venir, si la vemos superficialmente solo veremos algo que nos molesta, nos convencemos de que esa dificultad la provoca la injusticia de los demás y podremos culpar a fulano o mengano. Pero si logramos mirar ese dolor con profundidad, con los ojos de la fe, si vemos todo lo que esta detrás, si nos convencemos de que viene de Dios y nos conduce a El, esa pena, lejos de estorbarnos nos conduce al Señor, porque todo acontecimiento viene de Dios. Cualquier acontecimiento grande o pequeño es un mensajero de su amor y de su misericordia. 
La misma muerte de Nuestro Señor, vista con mirada superficial, podría juzgarse como una cobardía de Pilatos, como una injusticia y envidia de los jefes del pueblo Judio, y como una traición de Judas originada por su ambición. Esa muerte es obra del pecado y de Satanás, !Cierto!, pero hay otro elemento que no vemos sino solo por la fe. ¿no vino esa crucificcion de lo mas intimo del Corazón de Dios?. Nuestra salvación, efectuada por la muerte y resurrección de Jesús, vino de lo mas intimo del Corazón de Dios y allá volvió.
Dios permitió todo: La cobardía de Pilotas, la envidia de los Fariseos y la ambición de Judas.
Este acontecimiento fue como un torrente de amor y de misericordia que había de arrastrar tras si a todas las almas. Vino del Corazón de Dios como la maravilla mas grande de su amor por los hombres y aquello que parecía obra del demonio era Misericordia de Dios y debajo de todo ese drama se ocultaba El mismo.
Lo mismo que ese acontecimiento único en la historia fue obra de Dios, también los pequeños sucesos, mas vulgares y monótonos de nuestra vida, como comer, dormir, trabajar, descansar, vistos con los ojos profundo de la fe vienen de Dios y nos llevan a El.

Dios es Amor. 
Verdadero amor que en contacto con el mal y en particular con el pecado del hombre, se vuelca en nuevos favores hasta sacarlo de su miseria.
El mal nunca consigue la victoria definitiva. El Misterio Pascual confirma que, a la postre, vence el bien, que la vida prevalece sobre la muerte y el amor triunfa sobre el odio.



Cristo, el Hijo de Dios, a quien Dios trato como pecador por nosotros, El ha cargado consigo todos nuestros pecados para satisfacer la justicia quebrantada por la culpa y mantener así el equilibrio entre la justicia y la misericordia del Padre. El limite impuesto al mal, cuyo causante y victima resulta ser el hombre, es en definitiva la Divina Misericordia. El odio no prevalecerá sobre El Amor.


Guadalajara Jalisco, México
Feliciano Rosales Hueso

28 de mayo de 2014