domingo, 4 de mayo de 2014

EL MOTOR DIVINO


El gran desconocido

Y Yo pediré al Padre y os dará OTRO Paráclito, para que ESTE CON VOSOTROS PARA SIEMPRE Juan 14, 16

El  Espíritu Santo es el amor personal entre el Padre y el Hijo. Y junto al Padre y al Hijo es Dios. ¡Un solo Dios!.
Y a la vez, es un don de Dios a los hombres. Es Amor y Don. Un gran regalo que Jesús nos da para que nos haga santos. El Espíritu Santo es el mayor regalo que podemos recibir, porque es Dios que se da a sí mismo. El amor de Dios que llena nuestros corazones y nos transforma y nos hace hijos de Dios.

Cuanto desea mi Padre el ver honrado, enaltecido, sublimado en los corazones sacerdotales a la Persona divina de la Trinidad que es Amor y que rige por el Amor. 

El Reinado pleno, absoluto y sin estorbos del  Espíritu Santo en el alma de los sacerdotes. Que El los lleve a Jesús, los una a Jesús, los transforme en Jesús  y los haga continuar su obra.

El Es la acción divina del sacerdote y  debe ser lo mas intimo que en el exista, Debe impregnar sus pensamientos,  palabras  y obras,  debe ser su mismo Espíritu como fue el mio. El me trajo del cielo al Seno de Maria, de ahí al Cruz, de ahí a la Eucaristía y de ahí al cielo para que lo enviara a mi Iglesia.


"El Espíritu Santo es la presencia viva de Dios en la Iglesia".

Señor y dador de vida, que hablo por los profetas, movió el corazón de Cristo, y es el alma de la Iglesia.
"Por eso, cuando el Hijo de Dios se hizo Hijo del hombre, también el Espíritu descendió sobre él, y de esta manera se convierte en alguien que vive con la raza humana, para vivir en los hombres y para habitar en la creación de Dios. El Espíritu lleva a cabo la voluntad del Padre en los hombres que han envejecido por el pecado, y les dio nueva vida en Cristo. " --Irenaeus, Contra las Herejías, 3, 17.
El Padre engendra a su divino Hijo transfundiendole todo lo que El es y sabe y ama
"ungiendolo" con su Amor Personal, que es el Espíritu Santo.

“La unción consiste en la generación misma del Verbo, por la cual el Espíritu del Padre pasa al Hijo, a manera de fragancia divina”. 

El Espíritu Santo desempeña un papel “activo”  fuera de la Trinidad, ya que inspira las Escrituras, los profetas, los santos, etc . 

El Espíritu Santo También tiene un papel activo en relación con el Hijo, expresado por "la imagen de la unción": una “unción eterna” del Hijo por parte del Padre mediante el Espíritu.

No se puede decir, del Verbo, que es “el Hijo del Espíritu Santo”, pero se puede decir de él que es “el Ungido del Espíritu”. 

De hecho, si se reconoce al Hijo un papel activo en relación con el Espíritu, expresado por la imagen de la espiración, también se reconoce un papel activo del Espíritu Santo en relación con el Hijo, expresado por la imagen de la unción.

Estamos ante el núcleo más íntimo del misterio trinitario que se sitúa más allá de cualquier concepto y analogía humana

El Espíritu Santo, entonces, como promete Jesús, nos guía "en toda la verdad" (Jn. 16,13); nos lleva no solo al encuentro con Jesús, plenitud de la Verdad, sino que nos guía "en" la Verdad, es decir, nos hace entrar en una comunión siempre más profunda con Jesús, dándonos la inteligencia de las cosas de Dios. Y esta no la podemos alcanzar con nuestras fuerzas. Si Dios no nos ilumina interiormente, nuestro ser cristianos será superficial. La Tradición de la Iglesia afirma que el Espíritu de la verdad actúa en nuestros corazones, suscitando aquel "sentido de la fe" (sensus fidei), a través del cual, como afirma el Concilio Vaticano II, el Pueblo de Dios, bajo la guía del Magisterio, indefectiblemente se adhiere a la fe transmitida, la profundiza con un juicio recto y la aplica más plenamente en la vida.

Queridos hermanos y hermanas, tenemos que dejarnos impregnar con la luz del Espíritu Santo, para que Él nos introduzca en la Verdad de Dios, que es el único Señor de nuestra vida. En este Año de la Fe, preguntémonos si en realidad hemos dado algunos pasos para conocer mejor a Cristo y las verdades de la fe, con la lectura y la meditación de las Escrituras, en el estudio del Catecismo, acercándonos con asiduidad a los Sacramentos. Pero preguntémonos al mismo tiempo cuántos pasos estamos dando para que la fe dirija toda nuestra existencia. No se es cristiano "por momentos", solo algunas veces, en algunas circunstancias, en algunas ocasiones. ¡No, no se puede ser cristiano así! ¡Se es cristiano en todo momento! Totalmente.



La razón profunda de que Dios habite en nosotros y nosotros en El, es el Amor. Sin duda que también el conocimiento hace que Dios habite en nosotros como en un templo, pero no cualquier conocimiento, sino ese conocimiento como experimental que se llama Sabiduría que procede del Amor y produce amor.

En el orden de la gracia, el Amor lleva a la luz. El Espíritu Santo nos conduce al Verbo y por el Verbo vamos al Padre donde se consuma nuestra vida.


El Espíritu Santo es la Luz de las inteligencias y El Fuego de Los Corazones. La luz ilumina el Corazón del hombre, Pero también es un lazo de Amor. Pero ante Todo el Espíritu Santo es  UNA PERSONA de la Santísima Trinidad y de El procede Toda la Creación Pero muy particularmente "la Nueva Creación en Cristo".

Aquí en la tierra la Caridad es el don primero y mas perfecto que realiza nuestra asimilación con el Espíritu Santo. 

De la Caridad brota esa amorosa Sabiduría que realiza nuestra semejanza con el Verbo de Dios.
Ahora hemos adquirido una nueva relación y podemos insertarnos también nosotros en el dialogo misterioso entre el Hijo y su Padre.


 Apena toma posecion del alma, El dulce Huésped del alma no permanece ocioso en su santuario intimo. Vive en el centro del alma, en esa región profunda de la voluntad donde El mismo a difundido la Caridad, pero desde aquella cumbre se derrama en todo el hombre con divina unción dones divinos para que todo el hombre reciba su influjo vivificante.
Por medio de estos Dones el  mueve a todo el hombre, se convierte en director de la vida sobrenatural, mas aun, es alma de nuestra alma y vida de nuestra vida.

En la Razón humana, destello de la Luz de Dios pone el Espíritu Santo los Dones de Sabiduría, Entendimiento, Ciencia, y Consejo. En la voluntad el Don de Piedad y hasta en las facultades inferiores los Dones de Fortaleza y de Temor de Dios para que todo el hombre reciba su influjo vivificante.

Sus Dones divinos que pertenecen al entendimiento nos asemejan al Verbo de Dios que es la Sabiduría Increada engendrada en el entendimiento del Padre.
Los Dones suyos que pertenecen a la voluntad nos asemejan al Espíritu Santo mismo que es el Amor Substancial, eterno infinito, que del Padre y del Hijo procede.



" Hace mucho tiempo que vengo insinuando este Mi deseo  de que se consagre el universo entero al Espíritu Santo, para que se derrame en la tierra un nuevo Pentecostes".


Entonces, cuando esto llegue, el mundo se espiritualizara por la unción santa de pureza y de amor con que la bañara el Soplo vivificante y puro, el Purismo Espíritu. Barrera este Santo soplo todas las impurezas en los corazones, y todos los errores en las inteligencias que correspondan a su influjo. La faz del mundo se renovara y todas las cosas se restauraran en Mi. Pero sobretodo mis sacerdotes serán los primeros en la restauración universal.

El misterio mas grande de la Creación es la unión de lo Humano con lo divino , Realizado En Primera Persona en Cristo , consumado el la Cruz y Extendido a la Humanidad Entera por Medio de Su Santo Espíritu en la Iglesia y el mundo. 


  Si la Cruz fue el centro de la devoción al Padre en Jesús, tiene que serlo también en nosotros: "Por el Espíritu Santo se ofreció a si mismo inmaculado a Dios".

Cada alma, y de manera muy especial cada sacerdote, debe llevar en si el reflejo intimo de la Cruz, y cada alma debe corresponder al sacrificio de Jesús con su propio sacrificio.

Y si la muerte y Resurrección y Glorificación de Cristo a la derecha del Padre, son causa de Vida eterna para nosotros.   Realizado su supremo sacrificio, no le quedaba a Jesús otra cosa que perpetuarlo, y lo perpetuo de dos maneras: en al Eucaristía y en las almas. Por eso el centro del culto católico en la Iglesia es la Misa y la participación mística del sacrificio de Jesús en cada alma.


Por su mismo estado, los sacerdotes deben aprender de Jesús la manera practica y divina de complacer al Padre: Ofrecer a Jesús en cada Misa que ellos celebran, pero ofrecer con El sus propias penas y también los sufrimientos y dolores de la humanidad entera. Pedir con fe viva, con confianza ciega, con gratitud adelantada.




Aunque actualmente por todas partes reina en el mundo el espíritu del mal, el Espíritu Santo debe reinar. 
El Reinado de Jesús en su Santo Espíritu llegar al mundo y llegara pronto por medio de Maria.

“El Espíritu Santo rige el mundo de la gracia”. Este divino Espíritu con su luz destruirá muchos errores en le mundo , espiritualizara los corazones, hará que el mudo se incline ante el estandarte salvador de la Cruz, y sobre todo, exaltará a su Iglesia con sacerdotes transformados en Mi, y así hará que vuelva Yo al mundo en ellos, como único Sacerdote, único digno de glorificar a mi Padre, con todos los sacerdotes en Mi, y toda la humanidad en ellos, formando por fin, no miembros dispersos y dislocados, sino un solo pastor, el Papa; y todos en Mi, en la Unidad de la Trinidad.

La Salvación Que Dios 
tiene preparada para Quienes le aman 
se manifestara Al final, del mundo, 
cuando Cristo  devuelva al Padre la Creación purificada Por Su sangre  
 el soplo divino de El Mismo, su Propio Espíritu con que inicialmente nos Hizo a su imagen y semejanzanos devuelva a la Condición de Hijos en el Hijo . 



La Nueva Creación en Cristo.

Pero también desde ahora en la tierra estamos en espera de un mundo nuevo:

En estos últimos tiempos ha puesto su trono la sensualidad en el mundo, esa vida de los sentidos que ofusca y apaga la luz de la fe en las almas. Y por eso más que nunca se necesita que el Espíritu Santo venga a destruir y a aniquilar a Satanás que en esta forma se va introduciendo hasta en la Iglesia.

Los santos están esperando que pidamos algo por su intercesión: !Y se quedan esperando!.

Cinco escalones y cinco tropiezos.
El tradiconalismo y el progresimo tan conocidos.
"el buenismo" y el "panismo", neologismos con que el Papa Francisco define la falsa misericordia y la exclusividad de lo material.
Y el "dejar lo esencial de la fe", por congraciarse con otros.

  
 "El Espíritu Santo es la presencia viva de Dios en la Iglesia".


 El Espíritu Santo es el único capaz de darnos esta gracia de la valentía de anunciar a Jesucristo”.


La razón profunda de que Dios habite en nosotros y nosotros en El, es el Amor. Sin duda que también el conocimiento hace que Dios habite en nosotros como en un templo, pero no cualquier conocimiento, sino ese conocimiento como experimental que se llama Sabiduría que procede del Amor y produce amor.

En el orden de la gracia, el Amor lleva a la luz. El Espíritu Santo nos conduce al Verbo y por el Verbo vamos al Padre donde se consuma nuestra vida.


El Espíritu Santo es la Luz de las inteligencias y El Fuego de Los Corazones. La luz ilumina el Corazón del hombre, Pero también es un lazo de Amor. Pero ante Todo el Espíritu Santo es  UNA PERSONA de la Santísima Trinidad y de El procede Toda la Creación Pero muy particularmente "la Nueva Creación en Cristo".


Aquí en la tierra la Caridad es el don primero y mas perfecto que realiza nuestra asimilación con el Espíritu Santo. 

De la Caridad brota esa amorosa Sabiduría que realiza nuestra semejanza con el Verbo de Dios.
Ahora hemos adquirido una nueva relación y podemos insertarnos también nosotros en el dialogo misterioso entre el Hijo y su Padre.


 Apena toma posecion del alma, El dulce Huésped del alma no permanece ocioso en su santuario intimo. Vive en el centro del alma, en esa región profunda de la voluntad donde El mismo a difundido la Caridad, pero desde aquella cumbre se derrama en todo el hombre con divina unción dones divinos para que todo el hombre reciba su influjo vivificante.
Por medio de estos Dones el  mueve a todo el hombre, se convierte en director de la vida sobrenatural, mas aun, es alma de nuestra alma y vida de nuestra vida.



Al enviar al mundo un como segundo Pentecostés quiero que arda, quiero que se limpie, ilumine e incendie y purifique con la luz y el fuego del Espíritu SantoLa última etapa del mundo debe señalarse muy especialmente por la efusión de este Santo Espíritu. Quiere reinar en los corazones y en el mundo entero; más que para su gloria, para hacer amar al Padre y dar testimonio de Mi, aunque su gloria es la de toda la Trinidad.


Su primer paso es el pleno reinado del Espíritu Santo en los sacerdotes, la santificación universal de los sacerdotes, por medio de la cual Jesús se hará presente de nuevo para salvarnos. Una nueva resurrección superior a la resurrección de Lazaro, la de todos sus sacerdotes a favor de toda la Iglesia. Luego reinara en las almas, en las naciones y en el mundo entero.


" Yo el Verbo - y el Espíritu Santo estamos empeñados en esta ultima etapa del mundo, en levantar a la Iglesia con sacerdotes santos; y por este medio divino del Verbo y del  Espíritu Santo con Maria, se hará una reacción universal".




"Vendrá una nueva redención, no por mi pasión humana, sino por mi pasión en las almas crucificadasy un nuevo Pentecostes por el impulso vivo y ardiente del  Espíritu Santo, para honra del Padre, que es el fin que nos proponemos el  Espíritu Santo y Yo.


Para alcanzar lo que pido deben todos los sacerdotes hacer una consagración  al Espíritu Santo, pidiéndole, por intercesión de María, que venga a ellos como en un "nuevo Pentecostés",  y que los purifique, los enamore, los posea, los unifique, los santifique  y los transforme en Mi


Los cinco escalones:
Purificame, enamorame, poseeme para ser todo tuyo. Unificame en la Voluntad del Padre. 
Santificame uniéndome a Jesus, hasta llegar a ser totalmente semejante a El.






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