lunes, 7 de octubre de 2013

LA CRUZ DE CRISTO


                         ! Por mi !

Dios, con la humillacion de su divino Hijo restauro el mundo derrumbado.
Con su humildad vencio la sobervia del demonio,
nos rescato de su dominio, y nos inundo de bienes.

Al entregar  Cristo su vida en la Cruz, 
queda de manifiesto que Él es Dios, 
puesto que ama como sólo Dios puede amar.

ANTE LOS ACONTECIMIENTOS DE AYER 14 DE JULIO.
¿Como hes llegado a tal barbarie?, ¿Porque heos caido en tanta miseria?
¿acaso no es a causa de nuestro orgullo?. 
Con la suma de tantas injusticias de ambos lados nos encontramos cansados, desilusionados, convertidos en unos desgraciados, sin amor ni provecho  alguno.
En efecto, si queremos alcanzar la verdadera paz necesitamos aprender la humildad, ya que en ella se  encuentra toda libertad, todo gozo, toda verdadera gloria.

Pero estos pecados de hoy no quedan fuera de la redencion.

Jesus expiro en la Cruz derramando sobre nostros hasta la ultima gota de su sangre,
con la humillacion de su divino Hijo restauro el mundo, pero su muerte hizo brotar un manantial de vida para las almas, y el Oceano de Tu insondable Misericordia Divina inundo el mundo entero.
Cristo sigue pagando el precio, sigue sufriendo en los inocentes, sigue pidiendo por los culpables.
Por eso Nuestro Señor se empeña tanto en hacernos humildes, y el demonio en que no lo seamos.

Dos caminos: Crecida sobervia y de ahi a todos los vicios; profunda humildad y de ahi a todas las visrtudes. Tres grados de humildad: Primero morir que pecar, no de terminarse por afectos desordenados, sufrir mucho por Cristo bendito que tanto sufrio por nosotros.

Cristo trajo la paz a los hombres, pero nos solo la paz,
sino tambien el amor, el bien, la verdad y la alegria.
Condenemos energicamente toda violencia, si, pero volvamos los ojos a Cristo, aprendamos de El y busquemos y pidamos la paz al unico que puede darnosla.

"El Espíritu Santo me inspiro la muerte de cruz que fue obra de infinito amor hacia mi Padre y hacia las almas , pero con el noble fin de asociar muy especialmente a mi cruz , a una vida de sacrificio, a todos mis sacerdotes futuros, que siendo otros Yo, unos en Mi, perpetuaran mi sacrificio en si mismos y en los altares, y todo para honrar a mi Padre, ofreciéndome y ofreciéndose transformados en Mi, como una sola Victima santa y pura que lo glorificara".  (Conchita Armida 12 de diciembre de 1931 C.C. 57, 256/7)


La Cruz de Cristo no es una derrota.
Esta Cruz es amor y Misericordia.
Cristo trajo la paz a los hombres, pero nos solo la paz,
sino tambien el amor, el bien, la verdad y la alegria.

La obediencia de Cristo reparo la desobediencia de Adan.
Borro los pecados y abrio el cielo.
El soporto el castigo de mis pecados.
Su sangre nos alcanzo la Redencion,
es decir. el Perdon de los pecados.

La Deuda esta cancelada: Dios ha sido glorificado en el hombre.
Y el hombre a vuelto a los brazos amorosos de Dios.
Borraste mis pecados y me abriste el cielo.
Llamas tambien y Justificas a los que no te conocen.

Asi nos lo enseñan los santos con su ejemplo:
San Francisco de Asis que paso en ella de entre hombres los ricos a los Santos.


Y jesus le encarga reconstruir "a Su Iglesia": "Francisco, ve y reconstruye mi casa, que esta apunto de caerse". Hoy nos parece que tenemos otro Francisco con "el mismo encargo".

En efecto, no es fácil amar con un amor profundo, constituido por una entrega auténtica de sí. Este amor se aprende sólo en la escuela de Dios, al calor de su caridad. Fijando nuestra mirada en él, sintonizándonos con su corazón de Padre, llegamos a ser capaces de mirar a nuestros hermanos con ojos nuevos, con una actitud de gratuidad y comunión, de generosidad y perdón. ¡Todo esto es misericordia!



Fuente: www.vatican.va/holy_father/francesco

"Creo que  también nosotros  somos el pueblo, que por un lado quiere escuchar a Jesús,
pero por otro lado a veces tiene ganas de golpear al otro, condenar a otros. Y el mensaje deJesús es  la misericordia. Para mí - y lo digo con humildad - el mensaje más poderoso del Señor es la misericordia".


Se complace Yahveh en los que le temen, en los que confían en su amor. -  Salmo  147, 11
y conocerle a El, el poder de su Resurrección y la comunión de sus padecimientos  hasta hacerme semejante a El en su muerte. -  Filipenses 3, 10

Como dice San Pablo. "Para mi el mundo esta crucificado con Cristo, y yo para el mundo "

Pues no me avergüenzo del Evangelio, que es una fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree: del judío primeramente y también del griego. -  Romanos 1, 16

No tengo por inútil la gracia de Dios, pues si por la Ley se obtuviera la justificaciónentonces hubiera muerto Cristo en Vano. - Galatas 2, 21. 
Su obediencia nos redimió con su muerte y consumado su sacrificioexaltado por el Padre en la Resurrección, glorioso nos salvo con su vida

“El Evangelio no consiste en pregonar que los pecadores deban hacerse buenos,
sino que Dios es bueno para con los pecadores”.
(“Diario” padre Sopoćko)




“Ha llegado la hora que el Hijo del hombre sea glorificado”. ¡Es la hora de la cruz!, es la hora de la derrota de Satanás, príncipe del mal, y del triunfo definitivo del amor misericordioso de Dios. Con su muerte Cristo llega a la perfección, pero sigue inmolándose siempre por nosotros.
Ich möchte eine Kleine Kreuz Christi Nehmen. Wie im Dismas, der gute Schächer, Ich Mit Christus  Wurde getreuzigt.

Hija mía, di que soy el Amor y la Misericordia en persona (III, 20)

Mi misericordia es más grande que todas las miserias de tu alma y las del mundo entero. Por tu alma bajé del cielo a la tierra, y me dejé clavar en la Cruz (V, 80)

Deseo derramar mi vida divina en las almas humanas y santificarlas, con tal de que quieran acoger mi gracia. Los más grandes pecadores llegarían a una gran santidad si confiaran en Mi Misericordia (VI, 132)

He abierto Mi Corazón como una Fuente viva de Misericordia. Que todas las almas tomen vida en ella. Que se acerquen con gran confianza a este mar de misericordia. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en Mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con Mi paz divina”

Cuando te acerques a la Confesión, sumérgete en mi Misericordia con gran confianza. Si tu confianza es grande, mi generosidad no tendrá límites(VI, 6)




LA CRUZ DE CRISTO.
El sacrificio del Cordero inmolado, que transforma la mayor iniquidad en un acto supremo de amor.

Cristo, el Hijo de Dios y de la siempre Virgen Maria.
Cristo en la suprema desnudes de la Cruz, El si padece todos nuestros dolores, no tiene ninguno de nuestros gozos, muy poco consuelo y ninguna ayuda. Maria le acompaña, y mas sufre Jesus, el mismo Padre detiene su poder y esconde sus consuelos en la hora suprema del amor.

Los cuerpos de los animales, cuya sangre lleva el Sumo Sacerdote al santuario para expiación del pecado, son quemados fuera del Campamento. Por eso, también Jesúspara santificar al pueblo con su sangrepadeció fuera de la puerta   Hebreos. -  13, 11s


Ya que era imposible que la sangre de los corderos y los machos cabrios borrara los pecados, El llevo nuestros pecados en su cuerpo, hasta la Cruz y "Con su propia sangre" perdono los pecados de todos los hombres de todos los tiempos. Y llegado a su perfección con su Resurrección y Glorificación, se convirtió  EN CAUSA DE SALVACIÓN para todos los que lo obedecen. 

Pero presentose Cristo como Sumo sacerdote de los bienes futuros... y penetro en el Santuario una vez para siempre, no con sangre de machos cabrios y de novillos, sino con su propia sangre consiguiendo una redención eterna...  por el Espíritu Eterno, se ofreció a si mismo sin tacha a Dios, y si  la sangre de toros... santifica con su aspercion  a los contaminados, en orden  a la purificación de la carne, !cuanto mas la sangre de Cristo , que por el Espíritu Santo se ofreció a si mismo a Dios, purificara de las obras muertas nuestra conciencia, para rendir culto al Dios vivo!.  Hebreos 9, 11 --- 14

Sus sufrimientos son ANUNCIO de su glorificación: 
"Al tercer día resucitare". También nosotros, seremos glorificados, si nos transformamos en Cristo, Y tanto mas, cuanto mas nos transformemos en El. ¿ y como ?  con los sufrimientos.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Senor Jesucristo, quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos,  nos ha reengendrado a una esperanza viva.1 Pedro 1, 3

El mismo quesobre el madero, llevo nuestros pecados, en su cuerpo,a fin de que muertos a nuestros pecados, viviéramos para la justicia; con cuyas heridas habéis sido curados, - 1 Pedro 2, 24

El soporto el castigo que nos trajo la paz  con sus cardenales hemos sido curados. -  Isaias 53, 5b
Porque en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo , no tomando en cuenta las transgresiones de los hombressino poniendo en nuestros labios la palabra de la reconciliación-  2  Corintios 5, 19


 corintios (5, 14-17)
Hermanos: El amor de Cristo nos apremia, al pensar que si uno murió por todos, todos murieron. Cristo murió por todos para que los que viven ya no vivan para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.


 El verdadero cristiano no tiene derecho a darse por vencido ni en los peores momentos de su vida. ¡Su precio es la sangre de Jesús! No podemos vivir ni tristes ni angustiados.


Si hemos caído en las redes del pecado, Jesús nos sigue amando e invitando a levantarnos.
Oh Cristo, crucificado y victorioso. Tu Vía Crucis es el resumen de tu vida. Es el icono de tu obediencia a la voluntad del Padre. Es la realización de tu infinito amor por nosotros, pecadores. Es la prueba de tu misión. Es el cumplimento definitivo de la revelación y la historia y de la Salvación.

De la misma manera que el Hijo del Hombre no ha venido a ser revido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos. -  Mateo 20, 28



En tu sed Señor, vemos la sed de tu Padre misericordioso, que en Ti ha querido abrazar, perdonar y salvar a toda la humanidad. Todos pecaron y están privados de la gloria de Dios.  Romanos 3, 23

En la crueldad de tu Pasión, vemos la crueldad de nuestro corazón y nuestras acciones. 

En tu cuerpo sacrificado, perforado, desgarrado, vemos los cuerpos de nuestros hermanos abandonados en la calle, desfigurados por nuestra negligencia y nuestra indiferencia. "Salgamos"  hacia ellos, nos dice tantas veces el Papa Francisco. 

Y el Dios de la paz, que suscito de entre los muertos a nuestro Senor Jesúsel gran Pastor de las ovejas en virtud de la sangre de una Alianza eterna...  por mediación de Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amen. - Hebreos 13, 20f




La revelación mas grande que Jesús nos ha hecho es la del  "ABBA"

"Dios fuente  de toda gracia, nos ha llamado a su eterna gloria en Cristo".
Nos hizo hijos en el Hijo injertandonos en Cristo, su Hijo Unigénito
¡Qué hermoso identidad somos hijos de Dios!.! Y herederos suyos !. !Coherederos con Cristo!  y llamados a ser  !SU FAMILIA!.

Dios revela en sus Mártires y Santos el misterio de "la participación" en la Cruz de Cristo.
¿Dónde inicia el camino de Francisco hacia Cristo? Comienza con la mirada de Jesús en la cruz
Dios se compadeció de Adán, y con el, de su linaje entero: Caines y Abeles. Opresores y oprimidos, pero a todos nos salvo en Cristo.

Jesús desde que se hizo hombre  ansioso de glorificar al Padre fue consciente de su sacrificio que ya no termina, ni en el cielo, ni en la tierra. sufrió doble: en su cuerpo realizando todo lo que estaba escrito de El. En su espíritu salvando a los hombres a cualquier precio:  El tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores: EL fue herido de Dios y humillado, traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes, expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores.

Que sentiría Jesús, pureza inmaculada, verse manchado por todos los crímenes, responsable de todas nuestras rebeliones, reo de todas nuestras maldades, "victima inocente" que carga con nuestros crímenes y todo para que muchos ni siquiera se lo agradecieran o peor aun se negaran a aceptar su salvación. Y ver a su Padre ofendido, a los hombres sus hermanos sufrir las consecuencias de sus maldades; ver la indiferencia de tantos; las ingratitudes y la falta de fervor de los suyos y mas aun, pensar siquiera que alguno de ellos pudiera condenarse.


Oh Dios !Que precioso tu amor!, Por eso los hijos de Adán a la sombra de tus alas se cobijan. - Salmo 36, 8
"Sólo cuando lleguemos a entender, a la luz de la Cruz, el mal que somos capaces de hacer, y del que incluso formamos parte, podremos experimentar el auténtico remordimiento y el verdadero arrepentimiento”.



La destrucción total del pecado es la redención realizada en Cristo Jesús.

Había  un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos y rico...  pues el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido. - Lucas 19, 2f
Dios que había creado todas las cosas por Cristo (Juan 1,3), restauro su obra, desordenada por el pecado, re-creándola en Cristo. 
 Porque en Cristo estaba reconciliando al mundo consigo , no tomando en cuenta las transgresiones de los hombressino poniendo en nuestros labios la palabra de la reconciliación-  2  Corintios 5, 19



A quien no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros, para que viniésemos a ser justicia de Dios en El. 2  Corintios 5, 21.  Y murió por todos para que ya no vivan para si los que viven, sino para aquel que murió y resucito por ellos2  Corintios 5, 15



 ! DIOS ESTA CONTIGO !. Te lleva en su pensamiento y en su corazon, y su Corazon nos ama  siempre, sea cual fuere nuestra bondad, sea cual fuere nuestra miseria. Y tu tambien lo llevas a El, y puedes amarlo mientras tu quieras. Mientras no te separes de El por el pecado, o no vuelvas a El por el arrepentimiento. 


Lectura del libro de Isaías (52,13–53,12):

Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano, así asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito. ¿Quién creyó nuestro anuncio?, ¿a quién se reveló el brazo del Señor? Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado. Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado; pero él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron. Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino; y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca; como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron, ¿quién meditó en su destino? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron. Le dieron sepultura con los malvados, y una tumba con los malhechores, aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca.
El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación; verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.



A través de la Iglesia, el Misterio de la Encarnación permanece presente para siempre. Cristo sigue caminando a través de los tiempos y de todos los lugares.
Y si la muerte y Resurrección y Glorificación de Cristo a la derecha del Padre, son causa de Vida eterna para nosotros, realizado su supremo sacrificio, no le quedaba a Jesús otra cosa que perpetuarlo, y lo perpetuo de dos maneras: en al Eucaristía y en las almas. 

  
Por eso el centro del culto católico en la Iglesia es la Misa y con ella la participación mística del sacrificio de Jesús en cada alma: Cristo se une a nosotros, nos incorpora a El , nos comunica su misma vida , conservando su persona, cada uno, vive la misma vida de Cristo para completar su misión: la de salvar al mundo por la Cruz.  

Memoriaanamnesis o memorial, en el sentido empleado en la Sagrada Escritura, no es solamente el recuerdo de los acontecimientos del pasado, sino la proclamación de las maravillas que Dios.  En la celebración litúrgica, estos acontecimientos se hacen, en cierta forma, presentes y actuales. 

Así, pues, cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, hace memoria de la Pascua de Cristo y ésta se hace presente: el sacrificio que Cristo ofreció de una vez para siempre en la cruz permanece siempre actual (ver Hb 7, 25-27). Por ello la Eucaristía es un sacrificio

Si la Cruz fue el centro de la devoción al Padre en Jesús, tiene que serlo también en nosotros: Con Cristo estoy crucificado... y vivo, pero no yo, sino que es Cristo el que vive en mi;  la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amo y se entrego a Si mismo por mi. Galatas 2, 19b +20

Cada alma, y de manera muy especial cada sacerdote, debe llevar en si el reflejo intimo de la Cruz, y cada alma debe corresponder al sacrificio de Jesús con su propio sacrificio, para continuar su misión de salvar a las almas por la Cruz.


SI ESTAMOS CON CRISTO LLEGAREMOS A LA CRUZ.
día 18 DE FEBRERO DE 2015:  mi 80 aniversario


La alegría del evangelio es SABER que Dios nos ha dado a su Divino Hijo, adherirnos a El y contar con El en todo.  Conocerlo, amarlo, seguirlo, y servirlo lo mas que nos sea posible.Pero la cima del amor a Dios es el amor al prójimo.   mostró Jesús su amor al Padre, amándonos hasta la muerte y muerte de Cruz. Lo contrario de la cultura de la indiferencia. 
Y nos invito a hacer lo mismo: ESTE ES MI MANDAMIENTO NUEVO: "Que os améis los unos a los otros, como Yo os he amado".


Jesús nos invita a mirar sus llagas, a tocarlas, para curar nuestra incredulidad, “nos invita sobre todo a adentrarnos en el misterio de estas llagas, que es el misterio de su amor misericordioso".
"Es Jesús hecho hombre y muerto en la cruz quien colma el abismo del pecado con el abismo de su misericordia".
Dos palabras sintetizan mi vida: mi miseria y Tu Misericordia. Como que estamos hechos el uno para el otro: para una miseria sin limite, una Misericordia Infinita. Pero así es Jesús, así escoge a sus mensajeros: a los pequeños, a los insignificantes, a los ignorantes, a los pecadores, para que resalte el mensaje y no el portador. Quien ha recibido un amor así, ¿como no amara a los demás a pesar de sus ofensas?.

"Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios todo poderoso, justos y verdaderos tus caminos, !oh Rey de las naciones!". -  Apocalipsis 15, 3  

Las heridas que su cuerpo recibió nos dejan ver los secretos de su corazón; nos dejan ver el gran misterio de piedad, nos dejan ver la entrañable misericordia de nuestro Dios

 "Only when we come to understand, in light of the Cross, the evil we are capable of doing, and even we belong, we may experience the genuine remorse and true repentance."
  
"Humildad, mansedumbre, generosidad: este es el estilo cristiano, un camino que pasa por la cruz, como hizo Jesús, y es un camino que lleva a la alegría". 

Jesús manso y humilde de corazón, haced mi corazón semejante al tuyo.


Por último, que Cristo encienda las voluntades de todos los hombres para romper las barreras que los separan, para fortalecer los lazos de amor mutuoaprender a entender unos a otros y perdonar a los que han hecho algo malo

“Let the Church always be a place of mercy and hope, where everyone is welcomed, loved and forgiven.”



LA VOLUNTAD SALVIFICA DE DIOS EN FAVOR DE TODOS LOS HOMBRES

El gozo del Espíritu Santo es Jesús Encarnado, Jesús Redentor y Salvador y Remunerador y Glorificador.

Es tanto lo que Jesús nos ama, que perpetúa en la Misa la obra de la Redención  
El Señor se ofrece en el altar del sacerdote celebrante como se ofreció en la cruz 
Los sacrificios de los patriarcas eran una preparación a este sacrificio de la Misa, su divino Hijo, que a cada instante satisface por los pecadores.


Jesús ha sustituido las múltiples oblaciones del culto antiguo por la oblación de su Corazón para procurar 
a los pecadores "el corazón nuevo".


En cada Misa CRISTO TE COMUNICA su doctrina, SE HACE PRESENTE para convertir el pan en su cuerpo y el vino en su sangre. OFRECE SU SACRIFICIO, supremo acto de obediencia y adoracion a Diods Padre. SE CONVIERTE EN ALIMENTO de tu cuerpo y de tu alma. y SE QUEDA EN LA HOSTIA CONSGRADA para ayudarte a vivir cristianamente. 

Su oblación, fue oblación del corazón, no en el sentido de que se limitara a una actitud interna, sino en el sentido de que se efectúa en la parte mas intima de su animo para extenderse de ahí  todo su ser humano, a todos sus padecimientos, a todas sus obras. 

La Resurrección de Cristo, respuesta del Padre al amor oblativo del Hijo.

"El cuerpo resucita en virtud de que Yo glorifique la carne con el contacto purisimo de mi Divinidad".

En Dios aunque hay tres Personas distintas, hay una sola Voluntad, una misma Substancia, un mismo Poder... Con esta Voluntad y omnipotencia se obro este misterio dela Encarnación del Verbo, siendo el Espíritu Santo, es decir, el Espíritu del Padre y del Hijo quien lo produjo.
La substancia del Padre es amor, y tan grande por el hombre, que dio a su propio Hijo para la Redención.
La substancia del Hijo es amor, y tan grande para con el Padre y el hombre, que se dio a Si Mismo al dolor para salvarlo, y dar hora al Padre.
La substancia del Espíritu Santo es el amor y la Vida que se comunica. Lazo que calienta y alienta a todas tres.



Porque me crucifico mi Padre, con su Voluntad eterna?.
El Padre me ha amado, como a nadie ha amado... su amor hacia Mi, es, sobre todo, amor... y sin embargo me crucifico.
?como se concibe, que el Padre sacrifique a su Hijo único, mas amado que nadie, en favor de sus otros hijos, que son sus hijos solo por la existencia de ese único y eterno Hijo?.
Allá en la eternidad estaba mi crucificcion reflejada en la Divinidad, en la Persona del Padre en su Verbo, que es uno con el Padre y que en el acto se ofreció para tomar un cuerpo y que lo crucificaran. En el acto mismo el Espíritu santo se ofreció también a realizar la obra de la Encarnación, con ese mismo fin de dar gusto al Padre, de cooperar a su Voluntad soberana. Y así tienes el plan de la Redención en el entendimiento  divino aun antes de que hubiera mundo...  pudiera decirse que , que mi Padre, ya desde entonces me crucificaba
Jesús quiere decir salvador, pero también victima... crucificado... sacrificio. Y  el misterio mas grande dela mor es ese, sin ese querer del Padre no habría mundo... ni salvación... ni almas... ni Maria... ni Jesús. Yo no estaría en tu corazón,  ni habría cruz, ni te salvarías.
Lo que Jesús quiere como Dios, lo que el Padre quiere, también Jesús lo quier en cuanto hombre. El padre le ha dado a Jesús el precepto de morir en el sentido de que ha inspirado en su Corazón la voluntad de sufrir por nosotros, comunicándole su propio querer lleno de amor respecto de los hombres.
Si tus hijos se sacrificaran por ti, con amor y por tu amor, te repugnaría?. Te seria satisfactorio?.
Y si este amor, o actos dolorosos, se ofrecieran por otros, lo aceptarías?.
!Cuanto mas mi Padre, si su misma substancia, la substancia del amor, única que puede reparar, y sin ella no hay perdona. Por esto se sacrifico mi humanidad en unión del Verbo, para que la reparación fuera digna... aceptable... y productiva en favor de los culpables.
Ese dolor interno de mi Corazón fue la gloria del Padre en el  sacrificio de Hijo, pero martirio que lo enaltecía, lo sublimaba, lo coronaba, lo hacia mas acreedor a las caricias del Padre todo caridad  par con su amado Hijo y para con el hombre.
Y desde entonces , nada honra tanto al Padre como el amor doloroso, el dolor amoroso aceptado, y desnudo de todo propio interés, que lo glorifica por ser el mismo dolor salvador de Jesús, el que el Padre mismo puso en el Corazón de su Hijo divino, cundo este se ofreció por el Espíritu Santo a su voluntad, en favor de la salvación del mundo.   
Como en el caso supremo del martirio donde Dios mismo alcanza a sus testigos el don de la fe, de la perseverancia y de el triunfo, o el de la vida ordinaria de los santos como Santa Teresa de Calcuta, donde la fe da como fruto el amor, el amor el servicio y el servicio la paz.





LA LUCHA DE LA MUERTE Y DE LA VIDA, DEL BIEN Y DEL MAL
EN LA QUE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO ES EL TRIUNFO DE LA VIDA.

Y ESA ES NUESTRA ESPERANZA: 
POR EL PECADO VINO LA MUERTE.
POR LA CRUZ  LA VIDA. 
PERO NO UNA VIDA COMO LA ANTERIOR
UNA VIDA NUEVA, LA VIDA DEL RESUCITADO.

HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO
Plaza de San Francisco, Asís
Viernes 4 de octubre de 2013


CON MARTIRIO O SIN MARTIRIO, SI ESTAMOS CON CRISTO LLEGAREMOS A LA CRUZ DE CRISTO, PLENITUD DEL AMOR Y LA OBEDIENCIA AL PADRE.

En toda la historia de salvación, observó el Papa, “los profetas han sido perseguidos” y Jesús mismo lo dice a los fariseos. Perseguidos porque los profetas les dicen: “¡Os habéis equivocado de camino ! Volved al camino de Dios!” y esto, constató “a las personas que tienen el poder no les gusta”.

Y esta historia de persecuciones, destacó, “es el camino del Señor, es el camino de los que siguen al Señor”. Pero, añadió, “termina al final, siempre, como el Señor: ¡con una Resurrección pero pasando por la Cruz!”.


«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños» (Mt 11,25).
Paz y bien a todos. Con este saludo franciscano os agradezco el haber venido aquí, a esta plaza llena de historia y de fe, para rezar juntos.
Como tantos peregrinos, también yo he venido para dar gracias al Padre por todo lo que ha querido revelar a uno de estos «pequeños» de los que habla el evangelio: Francisco, hijo de un rico comerciante de Asís. El encuentro con Jesús lo llevó a despojarse de una vida cómoda y superficial, para abrazar «la señora pobreza» y vivir como verdadero hijo del Padre que está en los cielos. Esta elección de san Francisco representaba un modo radical de imitar a Cristo, de revestirse de Aquel que siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza (cf. 2Co 8,9). El amor a los pobres y la imitación de Cristo pobre son dos elementos unidos de modo inseparable en la vida de Francisco, las dos caras de una misma moneda.
¿Cuál es el testimonio que nos da hoy Francisco? ¿Qué nos dice, no con las palabras –esto es fácil– sino con la vida?

1. La primera cosa que nos dice, la realidad fundamental que nos atestigua es ésta: ser cristianos es una relación viva con la Persona de Jesús, es revestirse de él, es asimilarse a él.
¿Dónde inicia el camino de Francisco hacia Cristo? Comienza con la mirada de Jesús en la cruz. Dejarse mirar por él en el momento en el que da la vida por nosotros y nos atrae a sí. Francisco lo experimentó de modo particular en la iglesita de San Damián, rezando delante del crucifijo, que hoy también yo veneraré. En aquel crucifijo Jesús no aparece muerto, sino vivo. La sangre desciende de las heridas de las manos, los pies y el costado, pero esa sangre expresa vida. Jesús no tiene los ojos cerrados, sino abiertos, de par en par: una mirada que habla al corazón. Y el Crucifijo no nos habla de derrota, de fracaso; paradójicamente nos habla de una muerte que es vida, que genera vida, porque nos habla de amor, porque él es el Amor de Dios encarnado, y el Amor no muere, más aún, vence el mal y la muerte. El que se deja mirar por Jesús crucificado es re-creado, llega a ser una «nueva criatura». De aquí comienza todo: es la experiencia de la Gracia que transforma, el ser amados sin méritos, aun siendo pecadores. Por eso Francisco puede decir, como san Pablo: «En cuanto a mí, Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo» (Ga 6,14).
Nos dirigimos a ti, Francisco, y te pedimos: enséñanos a permanecer ante el Crucificado, a dejarnos mirar por él, a dejarnos perdonar, recrear por su amor.
Comprender el amor incansable del Dios Amor por los hombres, que irradia en toda su obra creadora y salvadora, y sigue estando cercano a nosotros especialmente en la Eucaristía.



También acudió el profesor Karl-Heinz Menke, "que ha hablado de la teología de la cruz. Por un lado, la Cruz como auto-revelación de Dios, por el otro, el evento de la Cruz como centro de la historia del mundo,  y como importancia para cada hombre".


2. En el evangelio hemos escuchado estas palabras: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11,28-29).
Ésta es la segunda cosa que Francisco nos atestigua: quien sigue a Cristo, recibe la verdadera paz, aquella que sólo él, y no el mundo, nos puede dar. Muchos asocian a san Francisco con la paz, pero pocos profundizan. ¿Cuál es la paz que Francisco acogió y vivió y nos transmite? La de Cristo, que pasa a través del amor más grande, el de la Cruz. Es la paz que Jesús resucitado dio a los discípulos cuando se apareció en medio de ellos (cf. Jn 20,19.20).
La paz franciscana no es un sentimiento almibarado. Por favor: ¡ese san Francisco no existe! Y ni siquiera es una especie de armonía panteísta con las energías del cosmos… Tampoco esto es franciscano, tampoco esto es franciscano, sino una idea que algunos han construido. La paz de san Francisco es la de Cristo, y la encuentra el que «carga» con su «yugo», es decir su mandamiento: Amaos los unos a los otros como yo os he amado (cf. Jn 13,34; 15,12). Y este yugo no se puede llevar con arrogancia, con presunción, con soberbia, sino sólo se puede llevar con mansedumbre y humildad de corazón.
Nos dirigimos a ti, Francisco, y te pedimos: enséñanos a ser «instrumentos de la paz», de la paz que tiene su fuente en Dios, la paz que nos ha traído el Señor Jesús.



3. Francisco inicia el Cántico así: «Altísimo, omnipotente y buen Señor… Alabado seas… con todas las criaturas» (FF, 1820). El amor por toda la creación, por su armonía. El Santo de Asís da testimonio del respeto hacia todo lo que Dios ha creado y como Él lo ha creado, sin experimentar con la creación para destruirla; ayudarla a crecer, a ser más hermosa y más parecida a lo que Dios ha creado. Y sobre todo san Francisco es testigo del respeto por todo, de que el hombre está llamado a custodiar al hombre, de que el hombre está en el centro de la creación, en el puesto en el que Dios – el Creador – lo ha querido, sin ser instrumento de los ídolos que nos creamos. ¡La armonía y la paz! Francisco fue hombre de armonía, un hombre de paz. Desde esta Ciudad de la paz, repito con la fuerza y mansedumbre del amor: respetemos la creación, no seamos instrumentos de destrucción. Respetemos todo ser humano: que cesen los conflictos armados que ensangrientan la tierra, que callen las armas y en todas partes el odio ceda el puesto al amor, la ofensa al perdón y la discordia a la unión. Escuchemos el grito de los que lloran, sufren y mueren por la violencia, el terrorismo o la guerra, en Tierra Santa, tan amada por san Francisco, en Siria, en todo el Oriente Medio, en todo el mundo.

Nos dirigimos a ti, Francisco, y te pedimos: Alcánzanos de Dios para nuestro mundo el don de la armonía, la paz y el respeto por la creación.

No puedo olvidar, en fin, que Italia celebra hoy a san Francisco como su Patrón. Y felicito a todos los italianos, en la persona del Jefe del Gobierno, aquí presente. Lo expresa también el tradicional gesto de la ofrenda del aceite para la lámpara votiva, que este año corresponde precisamente a la Región de Umbría. Recemos por la Nación italiana, para que cada uno trabaje siempre para el bien común, mirando más lo que une que lo que divide.
Hago mía la oración de san Francisco por Asís, por Italia, por el mundo: «Te ruego, pues, Señor mío Jesucristo, Padre de toda misericordia, que no te acuerdes de nuestras ingratitudes, sino ten presente la inagotable clemencia que has manifestado en [esta ciudad], para que sea siempre lugar y morada de los que de veras te conocen y glorifican tu nombre, bendito y gloriosísimo, por los siglos de los siglos. Amén» (Espejo de perfección, 124: FF, 1824).


Para un cristiano, el "progreso" significa "abajarse" en el camino de la humildad para que resalte el amor de Dios. Sobre este pensamiento, definido como la "regla de oro", el Papa Francisco centró su breve homilía matinal en la Misa que ayer celebró en la capilla de la "Casa de Santa Marta".


Un camino que cuanto más sube más disminuye. Es el camino de la humildad cristiana, que se eleva a Dios, tanto como los testigos saben dar cabida a su caridad. Le sugirió esta reflexión al Papa la fiesta litúrgica de este lunes: la Anunciación. El camino que María y José recorren hasta Belén, para cumplir con la orden imperial del censo, es -dijo el Santo Padre- un camino de humildad.
Es humilde María, que "no entiende bien", pero "deja su alma a la voluntad de Dios." Es humilde José, que "se baja" para llevar sobre sí la "gran responsabilidad" de su esposa a la espera del hijo. "Así es -señaló el Papa Francisco - todo el amor de Dios, para llegar a nosotros, tomar el camino de la humildad." Esto es lo que ha preferido para expresar su amor a los hombres, al contrario de los "ídolos fuertes" que se hacen notar y dicen:" yo soy el que manda aquí”. "En su lugar, -observó el Pontífice- nuestro Dios -que no es un Dios falso", "un Dios de madera, hecho por los hombres"- "prefiere ir por el camino de la humildad".


Que es la misma humildad seguida por Jesús, un camino que se baja hasta la cruz. Para un cristiano, "es ésta la regla de oro": "el progreso es avanzar y a la vez abajarse." "No se puede seguir otro camino. Si no me disminuyo -insistió- si tú no se disminuyes no eres cristiano.


Sin embargo, "ser humilde no significa ir por el camino con los ojos bajos". No fue ésta, la humildad de Jesús, o de su madre o de José. Tomar el camino de la humildad, dijo el Papa "es hacer que toda la caridad de Dios esté en este camino, que es el única que Él eligió: no eligió otro".


Incluso el "triunfo de la Resurrección", señaló Francisco, sigue esta ruta, "el triunfo del cristiano" toma el camino de abajarse". Pedimos “la gracia de la humildad, pero de esta humildad, que es el camino por el que sin duda pasa la caridad", porque "si no hay humildad, el amor queda paralizado, no va ".






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